Manuk

El hecho maldito de la red onanista

Sin comentarios 06 Mayo 2010

La palabra más buscada en Google es sin dudas alguno de los tantos sinónimos de coito, por las 3 vías reconocidas por el Comité Olímpico Internacional y sus miles de variantes (siendo la del gangbang la que más llama la atención de quien escribe).

Aún así, el onanista promedio de internet a veces se hace tiempo entre sus tantas meditaciones, y cansado de manifestar la autoestima en forma tan recurrente o privado de la intimidad en un ámbito laboral, le da por buscar alguna que otra cosa a lo mejor más productiva (aunque nunca tan realizadora).

Allí es cuando se topa con un sin número de ofertas que, al menos a nivel superficial, lo hace sentir parte del mundo que lo espera afuera. Entonces se lee la edición impresa de algún diario (mayoritariamente la sección deportiva), la página de su banda favorita o del club de sus amores y hasta tal vez se atreva a dejar algún comentario ortográfica y semánticamente revolucionario en Indymedia o meterse en el facebook para unirse al grupo “YO LO QUIERO A RICARDO FORT COMO TÉCNICO DE RIVER”.

Este tipo está mal, y a través de la tecnología ha alcanzado un nivel de imbecilidad que pone en crisis los postulados del Humanismo. ¿Puede este tipo ser la razón de ser del orden social? ¿Qué tipo de orden social se legitimaría a partir de las aspiraciones de semejante engendro? Un orden social muy triste, desde ya.

Como dijera alguna vez el General Juan Domingo Sartre: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”, y este nuevo sujeto secular onanista y consumidor de información barata no es más que lo que se espera de él. Un ser alienado, anulado por la autosatisfacción (tanto física como moral) cuya única misión en la vida es transcurrir siendo un observador y calificador moral de los hechos siempre ajenos a su poder de decisión.

Allá donde todas las teorías fallan, aparece el peronismo. Y, afortunadamente, Internet no es un ámbito exento de esta mancha negra y aceitosa que no se lava nunca y -peor aún- se reproduce. Cuando existen dos alternativas aceptables (cultura y contracultura bien) el justicialismo con su matriz gnoseológica propia y renegada es la negación de estas disyuntivas estériles. Por eso no es casualidad que entre tanto información barata que se produce y se reproduce a través de la red, cuando hablamos de participación política cibernética, son el peronismo y sus afines quienes dan la nota. ¿Es casualidad que sea la denominada “blogósfera Nac&Pop” el único ámbito político digital que se hace lugar en las tapas de los diarios de mayor tirada?

¿A qué se debe esto? ¿A la necesidad de un grupo monopólico de recrear nuevos motivos para criticar a un Gobierno al cual declaró enemigo? Sin dudas. Pero también hay otro motivo: el único debate político interesante, con matices y mútliples dimensiones y ajeno a la repetición autista de consignas, se da en ese ámbito.

Hablando en criollo: a los peronistas (y a aquellos que sin definirse como tales y tal vez sin darse cuenta, también lo son) les gusta discutir política, aunque sea por Internet. A los demás les gusta indignarse o sentirse magnánimos por apoyar proyectos de trenes imaginarios. (¿Alguien se acuerda del Tren para Todos?).

Manuk

La comunidad (des)organizada

Sin comentarios 18 Marzo 2010

Toda vez que se suscita un intercambio dialéctico entre un político y un periodista, aún siendo un político locuaz como Aníbal Fernández, el periodista tiene todas las de ganar. ¿Por qué? Porque al político alguien lo tiene que votar, en cambio el periodista va a seguir cobrando por más que su credibilidad como tal se vea vulnerada de alguna manera.

En razón de esto, resulta un despropósito que un dirigente -o dirigenta- político/a que tiene como responsabilidad la Administración General de la República tome como referente opositor a un medio de comunicación, por más chillonas y agudas que suenes las vociferaciones del instrumento musical que le da nombre al mismo (hablo de Clarín, claro está).

A meses ya de la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales, el “¿Qué te pasa Clarín?” va perdiendo poder de fuego (si alguna vez lo tuvo) y el concepto de “Cadena Nacional de Desinformación” resulta tan novedoso y tan mordaz como una rutina cómica de los Midachi.

Ya está, quedó claro, Clarín es tendencioso y tiene intereses generados. Nadie lo va a negar, si hasta los fachos se la tienen jurada al Grupo, atribuyéndole al mismo la caza de brujas progresista contra sus Héroes Nacionales de los 70’s. Sólo un monigote de la talla de Juez o de Patricia Bullrich pueden ser (y han sido) capaces de defender al Clan Noble aún ante la falta de algún tipo de respaldo popular.

Pero el ciclo de Clarín como principal artillero y aglutinador del frente opositor va encontrando su ocaso, a resultas de las elecciones del 29 de Junio del 2009. El Kirchnerismo perdió respaldo popular, necio sería negarlo, y aún siendo la primera minoría, no cuenta con la mayoría hegemónica pasada que obligaba a la oposición a dirimir sus diferencias ante las cámaras televisivas (que a pesar de todo, siguen siendo marginales a la cosa pública).

Hoy el campo de batalla es el Congreso Nacional, y la batalla es política porque la oposición se fortaleció en ese frente como nunca en los 7 años anteriores (nadie con dos dedos de frente puede ver en esto algo nuevo y esperanzador, es sólo un episodio más en el eterno ciclo de hegemonías y contrahegemonías de nuestra inconclusa construcción de un Proyecto Nacional).

La modalidad cambió, pero los intereses sectoriales siguen siendo los mismos, y no es nada auspicioso que un Gobierno Nacional se vea imposibilitado para definir políticas económicas utilizando un instrumento esencial como son las reservas del Banco Central. Sobre todo cuando uno -como el que escribe- considera que ésas medidas son las más que mejor representan el interés nacional.

A esta altura, el lector estará pensando que éste, como tantos otros dilemas existenciales que atormentan al espíritu, se solucionaría con sólo apretar un gatillo, y créanme que el autor lo piensa seriamente.

Pero estas ideas fatales tan propias del romanticismo decimonónico se van diluyendo al ver la forma en que creció -a la luz de un modelo económico propicio- el Movimiento Obrero Organizado, única institución sólida con intereses materiales objetivos que la obligarían (espero que así sea) a reaccionar y poner límites a la voracidad de esta restauración conservadora en ciernes. Tal vez sea la más diabólica obra del Kirchnerismo…

Manuk

Mal educados

Sin comentarios 11 Marzo 2010

Toda vez que el argentino se deja llevar por las tendencias autodestructivas que lo caracterizan, entonces aparece un profeta de la modernidad hablando de reducir el gasto público. Esto ocurre periódicamente cada 8 o 10 años, y si éste llega a controlar el aparato estatal, se llevará puesta alguna o varias áreas estratégicas de la economía.
Como en los 90’s ocurrió esto con la Educación Pública, entonces aparecieron las Menemist 90´s Private School para satisfacer las necesidades educativas de una clase media que no quería mandar a sus hijos a la misma escuela pública a la que asistían los hijos de los postergados de este nuevo paradigma económico (paradigma que lleva más de 200 años siendo nuevo).
Algunos de los lectores se preguntarán de qué habla el cronista cuando se refiere a las Menemist 90´s Private Higschool, y siendo el cronista subproducto educativo de una de ellas, nadie estaría más calificado para explicarlo.
Para empezar, el éxito de estas escuelas privadas se sostenía sobre la convicción de que la educación pública era un viejo mito en vías de extinción, y que la calidad educativa de las escuelas estatales se encontraba en franca decadencia (aunque nadie se detenía a observar que la calidad educativa de estas escuelas privadas no se encontraba en decadencia sino que arrancaba desde la misma decadencia y su horizonte era aún menos promisorio).
Su mayor atractivo era su carácter de “colegio depósito” para padres atareados que, al ritmo de la flexibilización laboral, tenían un gran alivio “depositando” a sus hijos en un colegio que los aceptaba sin hacer preguntas con tal de que se abonara religiosamente la cuota mensual.
La viabilidad económica a estos pequeños emprendimientos -que florecieron como canchas de paddle o videoclubs- se la brindaban los generosos subsidios con que el Estado adornaba los libros contables de estas instituciones privadas (subsidios que provenían de fondos que por otro lado se le negaban a la educación pública).
Los programas eran modernos, olvidando los viejos paradigmas educativos y haciendo eco de las nuevas tendencias en materia de educación elemental. Es así que se dejaron de lado viejas asignaturas como la matemática o la literatura, y se privilegiaron contenidos esenciales como la lengua inglesa o la computación, formando una nueva generación de jóvenes que tal vez lleguen a quinto año sin saber leer o aplicar regla de tres simple, pero capacitados para conectarse a internet; chatear; ver videos en youtube y viajar por el mundo hospendándose en hostels y haciéndose amigos en latitudes insospechadas.
Este nuevo paradigma entró en crisis cuando estas jóvenes generaciones accedieron al CBC y comprobaron que los programas de la UBA no acompañaron estas nuevas tendencias educativas, por lo que la matrícula en universidades como la de Palermo se vió multiplicada en magnitudes que un estudiante de una escuela privada no lograría apreciar (ya que en su puta vida aprendió algo de matemática).

Mitologías de Caballito

Manuk

Mitologías de Caballito

Sin comentarios 25 Febrero 2010

Uno de los rasgos distintivos de la clase media argentina (particularmente porteña y muy probablemente del barrio de Caballito) es -o era- su fe ciega en la educación pública. Como toda fe ciega, se sostiene(ía) sobre una convicción que antecede(ía) a toda constatación fáctica: la educación pública es el principal agente de ascenso social.

No resulta difícil rastrear los orígenes de este postulado mitológico. La gran población migratoria de origen casi totalmente europeo -gallegos, tanos, vascos y el ocasional judío- hizo de la educación pública la palanca mediante la cual lograba que sus hijos obtuvieran la posición económica y social que sólo se reservaba a los privilegiados de su belicosa Europa natal.

Es que durante muchas décadas esto no era un mito, sino que resultaba ser una realidad, ya que existió en la Argentina durante casi 100 años una matriz económica que permitió el desarrollo de una pequeña burguesía tan grande como no se encontraba en la región, desarrollo que fue acompañado de una política pública que durante casi 100 años se mantuvo firme: la inversión educativa.

Así es, la Susanita de Mafalda que proyectaba casarse con Felipe -luego de que éste por supuesto se recibiera de algo- y así engendrar juntos un hijo que eventualmente se recibiría a su vez de médico era una maravillosa postal de época pincelada por un gran conocedor de la idioscincracia clasemediera porteña como Quino.

Esta idioscincracia que engendraron (y fue engendrada por) próceres como Domingo F. Sarmiento -y que injustamente olvidó que la Ley 1.420 de Educación Pública Universal y Gratuita se sancionó durante la presidencia de Julio A. Roca- alcanzó su mayor plenitud y vigencia durante los también mitológicos años de la presidencia de Arturo Frondizi, años en los que parecía viable un desarrollo nacional si el consentimiento mayoritario. (Para variar, también se olvidó que el mayor ingreso a la matrícula universitaria se habría alcanzado durante los años de Perón, tiempos a los que la mitología de Caballito atribuye consignas como “alpargatas sí, libros no”)

¿Nadie nunca se preguntó por qué las falencias salariales de los maestros siempre fueron vividas como dramas nacionales, mientras que las miserias de trabajadores de otros rubros pasaban desaprecibidas?

Esta condición de Terreno Sagrado que se atribuyó durante décadas a la Educación Pública (tan sagrado que podía resistir aún a los embates de las peores dictaduras) fue el único punto dogmático irrenunciable para un proyecto de país que reunía al radicalismo, al peronismo y hasta a la izquierda que marcha en la FUBA, aunque fue perdiéndo vigencia durante los últimos 30 años. Su último acto como proyecto político hegemónico defraudó con la Alianza en el 99 y sus restitos se refugian bajo la generosa ala del Kirchnerismo.

A caballo de nuevos órdenes mundiales y producto del final de la guerra fría, se consideró que un país dependiente como el nuestro no merecía tener su educación controlada dentro de la órbita aparato estatal, así como tantas áreas estratégicas de la vida social. Por eso mismo, donde antes veíamos un pibe que terminaba el secundario y estudiaba para ser contador confiando en la experiencia genética de su clase social, hoy lo vemos estudiando management en la Universidad de Palermo (y eso es con suerte, porque es más probable que lo veamos estudiando periodismo deportivo, gastronomía u hotelería en algún instituto privado). Y por este motivo es que el radicalismo hoy es un partido vacío de contenido programático, cuyo único atractivo es el mito viviente de la Reforma Universitaria.

Manuk

Burocracia proletaria

2 Comentarios 18 Febrero 2010

Entre los grupúsculos de troskos sectarios de paleoizquierda vernácula, no debe haber mayor ofensa que ser rotulado de Burócrata.

Como quien juega a la Mancha Leninista, nuestros pequeño-burgueses culposos corretean por los pasillos de las universidades públicas acusándose mútuamente de Capituladores, Centristas, Apolíticos y toda una serie de epítetos que tal vez en algún lenguaje vedado a las simples mentes del criollo a pie, resultan de una fuerte entidad (ofensiva, claro). Lo hacen en sus discusiones face to face, lo hacen a través de sus panfletos y a través de sus diversos órganos de prensa.

Pero reiteramos que la artillería más pesada, la que más duele y la que se reserva para casos especiales, es el rótulo de Burócrata. Tan es así que no la usan entre ellos, ésa sería una declaración de guerra. El rótulo de Burócrata es reservado para las alternativas pequeño-burguesas, como los sindicatos peronistas o incluso para sindicatos de centro-izquierda.

Así es que si le preguntamos al trosko promedio por cualquier dirigente de mayor legitimidad que ellos (al menos utilizando un criterio que premie la proporcionalidad entre votos y legitimidad), ellos negarán su legitimidad relativizándola y se referirán a este dirigente como un “Burócrata”. (Desde ya adornando el concepto de “legitimidad” con teorías metafísicas sobre la democracia obrera y la democracia burguesa, la trampa de la representatividad, etcétera.).

Como tipos curiosos y con bastante tiempo libre, quisimos buscar una definición de Burócrata, ya que nos gustaría saber qué quiere decir esa palabra que está tan de moda, que las chicas y los chicos repiten tanto en la facu y que, según escuché, su apropiado uso garantiza el éxito con las mujeres.

Como somos peronchos, tratamos de buscar una definición peroncha, y la más izquierdosa que encontramos en el peronismo, es nada más ni nada menos que la de Cooke. No creo que haga falta pelar las credenciales de John William Cooke. Lo primero que descubrimos, sin embargo, es que eso del éxito con las mujeres es una vil mentira. Aún así, la definición nos pareció muy interesante, a saber:

“Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone, por lo pronto, operar con los mismos valores que el adversario, es decir, con una visión reformista, superficial, antitética de la revolucionaria, pero no es exclusivamente una determinante ideológica, puesto que hay burócratas con buen nivel de capacidad teórica, pero que la disocian de su práctica y en todo caso les sirve para justificar con razonamiento de izquierda el oportunismo con que actúan.”

Esta definición resulta por demás abarcativa en nuestro panorama político actual, y cobra plena vigencia cuando percibimos que algunas organizaciones revolucionarias -en el sentido lúdico de la palabra- no hacen más que presentar al mismo candidato-teórico-líder en todas las elecciones posibles desde hace 27 años, o cuando vemos a algún cineasta trasnochado -cuyo partido dificilmente cumpla con los estándares de democracia interna que tanto se le exigen al sindicalismo argentino- negociando con la UCR para obtener la presidencia de una comisión parlamentaria que (gracias a Dios) terminó perdiendo.

Nosotros nos quedamos con Hugo, que por ahí no maneja la dialéctica marxista en forma tan exquisita como el presidente del centro de estudiantes de bella artes de La Plata, pero que no se come una y se planta como ninguno cada vez que alguien se mete con un camionero. Y a su humilde manera, es revolucionario.

Manuk

¿Quién vigila a los vigilantes?

Sin comentarios 13 Febrero 2010

Ese irresistible interrogante se leía como graffiti en alguna ficticia pared de ladrillos ubicada en una hipotética ciudad de New York, escrita por Alan Moore es su maravilloso comic Watchmen (cuya traducción literal sería “vigilantes”).

El autor británico -que a la sazón es anarquista- sorprendió al mundo del cómic con una historia plagada de ucronías. ¿Qué hubiera pasado si los superhéroes realmente hubieran existido? ¿Y si estos superhéroes hubieran tenido el patrocinio del gobierno norteamericano? ¿Y si a algún presidente norteamericano -a Nixon, por ejemplo- se le hubiera ocurrido utilizar a los superhéroes para ganar la guerra de Vietnam? ¿Acaso estos superhéroes no se habrían visto en una situación demasiado ventajosa? ¿Quién se atrevería a cuestionar el accionar de un superhéroe?

Más aún, ¿quién se atrevería a desmantelar una organización de superhéroes una vez que éstos cumplan con su cometido y se vuelvan obsoletos?

Un ojo perspicaz no tardaría en darse cuenta de que el autor nos habla de una situación que realmente existió y que hoy en día sigue presentando consecuencias: ¿Cómo se puede desmantelar el enorme aparato bélico que EE.UU. supo construir para ganar la Guerra Fría? Acercándonos un poco más a nuestra realidad cotidiana: ¿Cómo hacemos nosotros en la Argentina para lidiar con ese voraz aparato represivo -reflejo de la Guerra Fría- que se utilizó para reprimir el conflicto social durante más de 30 años y que hoy busca tener sus 5 minutos de descuento cabalgando sobre el urgente discurso de la inseguridad?

Hoy la Ciudad de Buenos Aires está metiéndose -y metiéndonos a todos- en un juego muy peligroso. Bajo el maquillaje de una moderna policía porteña, el ejecutivo metropolitano está construyendo su propio aparato represivo y nos habla de “recuperar el espacio público” cuando a todas luces lo que se busca es una tropa propia para reprimir manifestaciones políticas (además de apretar travestis; pedir coimas y otras mieles de esas que las burocracias represivas tienden a disfrutar siempre que se les da algo de poder).

Si la Policía Metropolitana nos va a vigilar, ¿Quién vigila entonces a la Policía Metropolitana? ¿Alguien confía en la idoneidad de un ejecutivo que contrata espías, compra picanas y nombra ministros que son verdaderos vigilantes? (Sí, hablamos de Abel Posse). ¿La legislatura puede hacer algo al respecto, si ve su accionar limitado por los recurrentes vetos por del Poder Administrador? ¿Y qué queda para una Justicia Porteña que debería resguardar los derechos y garantías del “vecino porteño” -como se dice ahora- y que desde hace 2 (casi 3) años no deja de sufrir avances de un ejecutivo porteño que reclama respeto a las instituciones al ejecutivo nacional, pero no hace de su accionar un ejemplo?

La Ciudad de Buenos Aires le responde a Alan Moore. ¿Quién vigila a los vigilantes? Otro vigilante, el temible Capitán Veto.

(Esta nota se relaciona con la nota principal de Ni a Palos 43)

Chivo Expiatorio

Manuk

Chivo Expiatorio

2 Comentarios 28 Enero 2010

1011. Esta (nada despreciable) cifra es la suma de todos los chivos que se asaron el domingo pasado en Malargüe, en el marco de la Fiesta Nacional del Chivo. Con este envidiable número de caprinos a la cruz, la localidad mendocina se posicionó en el Libro Guiness de los Récords en la categoría de Mayor Cantidad de Chivos Asados (sí, créase o no, hay un récord también para eso).

Para los chivos se trató de un genocidio y seguramente será recordado como una fecha negra en su historia. Para la mayoría de los que asistieron a tan insalubre evento, fué sólo una orgía de chivo y vino malbec. Para el cronista que también tuvo la suerte de asistir fue -además de una orgía de chivo y malbec- una demostración más de la opulencia que alcanzaron las diversas economías regionales luego de 6 años de crecimiento económico.

¿Alguien se imaginaba en el 2002 un evento así? Todo indicaría que no. ¿A quién se le ocurriría asar 1011 chivos públicamente en tiempos en los que se saqueaban camiones de ganado y se faenaban vacas al costado mismo de la ruta? Los récords guiness basados en desperdicio de comida eran eventos pertenecientes a realidades totalmente ajenas a la que se vivía en esos tiempos. Al parecer, hoy se viven otros tiempos.

La Fiesta Nacional del Chivo es sólo un testimonio de una realidad ineludible: el modelo kirchnerista revitalizó las economías regionales. Ninguna persona que hable desde algún grado de honestidad intelectual y que regularmente visite el interior del país puede negar esto. El crecimiento económico que experimentaron las clases medias acomodadas de algunas provincias llegó hasta el extremo de superar incluso el bienestar de sus equivalentes porteños, uno de los sectores más privilegiados por este modelo económico.

¿Por qué se dió, entonces, que fueron estos sectores tan beneficiados los que brindaron la masa crítica al polo opositor que se constituyó fuertemente a partir del 2008, y que se manifestó electoralmente en junio del año pasado? ¿Por qué los más privilegiados son los que más defraudados se sintieron por el modelo que propone el oficialismo?

Más allá de la recurrente respuesta que desde la opinología oficialista se le suele dar a este interrogante (sí, los viejos y queridos monopolios mediáticos) el fenómeno va más allá de los Medios de Comunicación. O más bien, los Medios de Comunicación son sólo free riders con intereses económicos puntuales que aprovechan una situación que antecede por mucho a la existencia del Grupo Clarín o del mismo diario La Nación.

El Kirchnerismo con su exitosa gestión en lo económico -y un poquito menos eficaz gestión en materia social- fue construyendo los mismos sujetos sociales y económicos que hoy buscan sepultarlo. La estructura económica y social que el oficialismo supo construir, es la que busca deshacerse del mismo como si se tratara de un andamio en una obra en construcción que se finalizó (haciendo de cuenta que se trata realmente de una obra finalizada y pasando por alto que aún quedan muchas cuentas pendientes).

Las clases acomodadas alcanzaron su grado de comodidad suficiente y llegaron a ese equilibrio que los aleja -y peor aún, los repele- de toda necesidad de mayores cambios. Así es como reaccionaron las clases hacendadas bonaerenses que Rosas constituyó en burguesía -y luego le soltaron la mano- o las clases industriales que crecieron a la luz del Peronismo y que luego se sintieron mejor escuchadas por el Desarrollismo y otras herejías de la inteligencia mediocre.

No es ninguna novedad en la historia de éste o cualquier país que los procesos de cambio social tienden a ser aplastados por el peso específico que van adquiriendo sus propios hijos, sus mayores privilegiados. El problema se presenta cuando estos hijos predilectos salen cacerola en mano en defensa de los mismos sectores que en el pasado han atentado contra su bienestar económico, y que no dudarán un segundo en volver a dejarlos en ese lugar al que tanto odiarían regresar: a las mismas plazas que en algún momento compartían con piqueteros, sindicatos y otros hijos postergados del crecimiento económico.

La puerta abierta

Manuk

La puerta abierta

Sin comentarios 09 Enero 2010

Las puertas se cerraron ese fatídico 30 de diciembre y bloquearon las salidas de emergencia, contribuyendo a la tragedia más grande en la historia porteña reciente. Lo que pocos parecieron percibir en ese momento es que el derrumbe de Aníbal Ibarra como Jefe de Gobierno porteño —una tragedia así reclama que rueden cabezas— iba a generar un vacío político tal, abriendo las puertas de algo casi tan siniestro como la tragedia de Cromañón misma: la consagración de Mauricio Macri como jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Reconozco que es una enormidad comparar 200 muertos en una noche con una mala gestión de gobierno, pero cabe preguntarse: ¿Qué opinan los chicos que ven reducidas su viandas escolares? ¿Y las familias que se ven desalojadas luego de años de ocupar terrenos fiscales? (comentamos que hay desalojos programados para el 31 de diciembre, situación digna de un cuento de Charles Dickens). ¿De qué manera se puede describir lo que ocurre con las familias apaleadas por la UCEP, sino como una tragedia humana?
Aníbal Ibarra pagó con la destitución una carrera deslucida y condicionada por su propia ineptitud, coronada por una tragedia que se hizo valer a través de una mayoría legislativa en manos de la oposición. Son las reglas de la política, y en cierto sentido (perverso, claro) suena justo.

El problema es que los porteños más humildes también terminaron pagando esa ineptitud porque esa noche no sólo murieron 200 chicos, sino que también feneció la posibilidad de suceder el gobierno a una expresión medianamente progresista. Luego de Cromañón ya nadie resistió la tentadora oferta de un gobierno de derecha eficaz, serio y al que no se le escape una bengala. Se hizo imperiosa la necesidad de poner “un poco de orden”.

Como alguna vez se le oyó decir a un amigo: la cuestión no es “por qué” lo echan a Ibarra, sino más bien “para qué” y sobre todo, qué puerta dejamos abierta una vez que destituimos a un gobernante electo sólo porque no nos gusta (o porque nos convencieron de que no nos tiene que gustar más).

Manuk

Oliendo sangre

1 Comentario 26 Diciembre 2009

Los astros se están alineando y el clima se va poniendo espeso. Se reproducen hasta el cansancio las señales de un apocalipsis inevitable, a paso acelerado y seguro. Problemas para financiar el gasto público; organizaciones de desocupados haciendo de las calles un escenario para sus reclamos y el eterno y nefasto fantasma de Duhalde que una vez más olió la sangre en el agua. ¿Qué tan reales son los paralelismos con el 2001?

Una vulgar tapa del Gran Diario Argentino lo resume todo: “Vuelven a utilizar reservas para pagar deuda”. El mismo diario, 8 años atrás celebraba el Megacanje y el Blindaje, cuando el Estado Nacional se prostituía para conseguir la nada despreciable cifra de U$S 40.000.000.000 de los Organismos de Crédito Internacionales (cifra alarmante si tenemos en cuenta que hoy en día las reservas del BCRA rondan por ese mismo número, y que hace 8 años no alcanzaban ni los U$S 10.000.000.000).

Hoy tenemos reservas y los fondos destinados a cancelar eventuales vencimientos -blindaje lo llamarían, si el gobierno se amigara con Grupo Clarín- se constituye con recursos propios, sin necesidad de endeudar al Estado a tasas que indignarían a Shylock.

El Gobierno Federal se da el lujo de extorsionar a los gobernadores provinciales díscolos mediante fondos coparticipados y obra pública, práctica dictatorial que no conocíamos hace 8 años cuando el ejecutivo nacional a cargo del Dr. De La Rúa le daba rienda suelta a los Gobernadores para que impriman su propio circulante y paguen salarios (solución heterodoxa que evitó lo que habría sido la desintegración de la Unión Federal por falta de pago).

Las organizaciones de desocupados repesentaban en el 2001 a casi un 30% de la población que una y otra vez generaban un estallido social en alguna provincia, propiciando la intervención de Corrientes y casi casi la intervención de Salta. Hoy se limitan a acampar sobre la 9 de Julio a reclamar su cuota de clientelismo, mientras señalan con el dedo al clientelismo del PJ.

Los paralelos resultan antojadizos, y sólo la mirada voluntarista del Grupo Clarín podría encontrar identidades. El único denominador común es el fantasma de Duhalde, que hoy como ayer y como antes de ayer se desliza por callejones oscuros y busca volver al ruedo, representando a intereses tan eternos como la Iglesia Católica, la UIA y su desmedida ambición.

Fusilados

Manuk

Fusilados

2 Comentarios 17 Diciembre 2009

“Cortalo porque me parece que se están dando cuenta”. Éstas fueron las palabras que en horario central de noticiero dieron el toque de gracia que liquidó la ya desprestigiada carrera de Aníbal Ibarra (carrera que venía rengueando desde Cromagnón).
Esta terrible metida de pata no es más que una demostración del cholulismo que caracterizó su carrera desde un inicio, después de todo, no deja de ser una falta menor. ¿Acaso alguna escuela se queda sin copa de leche por algo así? ¿Es la primera vez que él o cualquier candidato pacta este tipo de maniobra televisiva? De lo que estamos seguros es de que fue la más burda pero ¿fue la única?.
Con esta exposición al escarnio y el ridículo, Aníbal Ibarra está pagando el precio de haber apoyado en algún momento al oficialismo nacional y en definitiva, ser un escollo para lo que el multimedio quiere que se vote (en el 2009, los únicos candidatos aprobados por el buró eran Pino; Prat Gay y Michetti).
Sin ningún tipo de códigos y defraudando  un típico acuerdo político/periodístico, Malnatti fue el ejecutor del fusilamiento mediático de Aníbal Ibarra, dando corolario a una carrera que nació para el rating televisivo y fue sepultada entre las mismas ondas catódicas que la levantaron. Lo que TN presta, TN lo termina reclamando. En cierto sentido perverso suena justo, pero evidencia el excesivo poder que tiene la televisión para levantar o derrumbar candidatos y pone de manifiesto el hecho de que Malnatti es un mal tipo (cosa que muchos ya pensábamos desde antes).
Algunas expresiones de la centro-izquierda mediática actual deberían anotar esta experiencia, y tomar conciencia de que Kirchner o Cristina no van a ser gobierno toda la vida. En algún momento (esperemos que no sea en el 2011) la oposición va a imponer su propio presidente, y Pino Solanas descubrirá con desagrado que ya no es más el tierno viejito con principios que quiere nacionalizar hidrocarburos. Será entonces el viejo loco que se quedó en el ´45, que debería ir pensando en empezar los trámites en la ANSES junto al cholulo de Ibarra..

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