El federal

La esposa de

1 Comentario 27 Mayo 2010

Por Lucas Carrasco

Las distintas formaciones políticas opositoras al kirchnerismo se aprestan a modificar la táctica que las llevó a un callejón sin salida.
Recientes estudios de opinión muestran que el conglomerado “opositor” es así visto por la población, y esa amalgama que en la rapiña de cargos legislativos se hizo notar con el poco original nombre de “Grupo A” se encuentra en problemas justamente porque la población los ve simplemente como oposición. Nada más. Es decir, algo cuya identidad se define a partir del otro, y que depende siempre del otro para existir. Ese otro, ni más ni menos que quien reposicionó la política como administradora de los conflictos sociales, ese otro que define tu sueldo, tu jubilación, tu vereda, tu asfalto, tu vivienda, tu pasaje y tus vacaciones, necesita moverse para que la reacción pueda oponerse. Si el otro no se mueve a la izquierda la oposición no puede moverse a derecha, o viceversa.
Queda, de paso, linda la imagen: baila el ritmo contrario, previsiblemente antagónico, la llamada oposición, el ritmo contrario al gobierno nacional.
Ni siquiera el más profundo pensamiento propio y original de un sector de la oposición (el más consistente) como fue el “alika-alikate/quereme-querete” deja de ser una reacción antagónica, en este caso a la racionalidad, el sentido común y la capacidad poética.
Lejos de la bandera de considerar que la contaminación ambiental no viene de la General Paz sino de Catamarca, lejos de la bandera del Pino que tapa el bosque, lejos de la bandera de Clarín que expresa Silvana Giudici, lejos de las denuncias amorales de Elisa Carrió, lejos de las propuestas de elevación espiritual y comercial de Alejandro Rozitchner, lejos de las alabanzas a la mano invisible que le escribe el guión a Francisco De Narváez, lejos de eso la población los ve como la oposición. Nada más. El opuesto nunca es en sí mismo, el opuesto necesita de su antagonista para ser y estar. Pero el eventual antagonista no necesita del opositor para ser, sino que es quien maneja la agenda.
La esposa de cualquiera tiene todo el derecho a contradecir a su pareja, incluso discutir en público a los gritos, pero no deja, jamás, de ser solamente “la esposa de”.
Como “la esposa de” anda la llamada oposición, discutiendo a los gritos en público, arrogándose el derecho de denigrar, minimizar, competir, contradecir y polemizar (en eso consiste el matrimonio: un modo institucional de odiarse toda la vida) pero sin dejar jamás de ser la esposa de, que necesita que el marido actúe, accione, haga, para inmediatamente, como las esposas neuróticas, ponerse en la vereda de enfrente.
¿Por qué tiene problemas la oposición? Según los escribas de la derecha en la prensa militante, la oposición tiene problemas por no ser oposición, por no “unirse”. El mito de la “unidad opositora” antes propio del sectarismo troskista, ahora se agita como necesidad imperiosa desde la prensa de derecha.
La táctica de encerrarse en un callejón para rapiñar contratos en las cámaras legislativas, la táctica de ser oposición como les pide a gritos la prensa militante, se agotó y demuestra sus límites. La oposición tiene problemas porque se muestra como oposición, como rejunte que en espejo inverso contradice, niega, actúa y habla en función del otro: el que verdaderamente lleva la batuta.
Todo muy lindo, pero la derecha de este país quiere una alternativa, no la histeria de una esposa que odia sin saber muy bien por qué a su marido.
No la histeria de las parejas que se llevan a las patadas donde uno siempre manda y el otro, se opone.

Matrimonios y algo más

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Matrimonios y algo más

1 Comentario 13 Mayo 2010

La reciente media sanción a la posibilidad de contraer matrimonio y adoptar para personas de un mismo sexo otorga un estatuto jurídico de avanzada en Latinoamérica para beneficio de ciudadanos con convivencias no tradicionales ya naturalizadas por la población argentina, a la vez que es previsible que, de aprobar el Senado esta ley, sus efectos creen nuevas modalidades de convivencia, socialización y educación.
El decisivo bloque del Frente para la Victoria acompañó mayoritariamente este proyecto, después de que Néstor Kirchner encabezara en Paraná un acto del Consejo Nacional del Justicialismo, y que el mismo diputado Kirchner fuera ungido como presidente de la Unasur, bajo el consenso de la mayoría de las fuerzas políticas sudamericanas, de origen y raigambre nacional y popular.
Es decir que por el costado de los efectos que el mismo debate público produce, la inédita relación de fuerzas favorable en el Congreso y la justa reivindicación de ese colectivo militante por la diversidad sexual y la libertad, conviene también prestar atención a qué suceda a partir de esta novedad en dos planos: en el peronismo argentino, y en las fuerzas nacionales y populares de cada país de Sudamérica.
Suponer que las minorías intensas, organizadas y persistentes, que claman por los mismos derechos en Ecuador, Venezuela, Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay, etcétera; no aprovecharán la avanzada argentina (y la reciente elección de Kirchner en la Unasur) para incorporar al horizonte ideológico de las fuerzas que en esos países gobiernan estos temas de agenda, es ser ingenuos. O boludos. Pero en materia de política exterior, la Argentina -supuestamente aislada del mundo- está llena de boludos.
Por otra parte, en el actual estado deliberativo del peronismo este tema dará lugar a controversias en los microuniversos militantes. Mi intuición (sin pretensiones de ser otra cosa más que una intuición) es que en los sectores medios de urbanidades populosas es donde menos se discrimina por orientación sexual. Y donde menos simpatías estéticas despierta el peronismo. Sigamos.
Dado que el peronismo no logró una homogeneidad alrededor de esta cuestión y en el peronismo oficial primó el Sí, a diferencia del peronismo de derecha donde primó el No, es previsible que se debata en su interior militante a la luz del interrogante sobre la identidad peronista. Los costos y beneficios entre el adentro y el afuera de ese interior militante se verán con el tiempo. Por ahora, vale resaltar esta novedad, esta muy buena novedad.
La jerarquía de la Iglesia Católica es, en comparación con la región, de una postura ultraconservadora en nuestro país, de modo que medir la distancia de esta agenda de derechos de tercera generación meramente en la disputa con los cavernícolas defensores de pedófilos y torturadores, es solamente un aspecto -el más oscuro, hipócrita y cínico- de la cuestión. Necesario, importante, incidental. Pero no único. Quizás, los efectos políticos que mayor perduración tengan sean al interior de los países de Sudamérica y en nuestro país al interior del peronismo.
También habría que agregar que la actual ONG cuando fue gobierno impulsó el divorcio vincular, pero ahora, bajo la dirección política de las corporaciones, el radicalismo está tan volcado a la derecha que en este caso vota mayoritariamente contra la opinión de sus precandidatos presidenciales: Julio Cobos, el Hijo de Alfonsín y Gerardo Morales, lo que revela tanto el poco liderazgo interno de estos precandidatos como las precariedades políticas que el radicalismo demostraría nuevamente, ya no sólo si se propusiera una transformación con orientación progresista como pretendió Alfonsín, sino acaso gobernar como apenitas sin lograrlo intentó Fernando de la Rúa.

El federal

Combatiendo el capital (simbólico)

Sin comentarios 05 Mayo 2010

Las agresiones del grupo Clarín hacia un dispositivo heterogéneo dificultosamente articulado –apenas en el análisis comunicacional- en torno a cierta cercanía con las ideas que propaga el Gobierno Nacional, resultan inteligibles sino se comprenden las necesidades políticas de los grandes grupos empresariales del país.
La cúpula del capital que opera en el país se parece a la vieja “burguesía nacional” solamente en que necesita del estado/nación para preservar su tasa de ganancia y por eso prioriza una dimensión política como parte de una estrategia de negocios.
clarinAsí, el grupo Clarín, que controla diversas organizaciones empresarias (cogobierna la más importante, la Asociación Empresaria Argentina, y tiene fuertes injerencias en la Unión Industrial Argentina, a la vez que conduce a ADEPA y sostiene fuertes alianzas trasnacionales con la Sociedad Interamericana de Prensa), se plantea como norte la disputa con los sectores medios del país que escapan a su lógica de mercado cautivo.
Entiéndase como sectores medios al complejo universo simbólico que opera como referencia a la hora de la construcción de un sentido común que otorgue estatus social y sentido de pertenencia integradora. O sea, más allá de pisos y techos salariales y de relaciones de dependencia laboral.
Es esa necesidad política la que lo lleva a atacar sin piedad a los programas de Pensado Para Televisión (TVR, Duro de Domar, 678), a las publicaciones gráficas afines al gobierno nacional (este diario, entre otros) y a las radios dominadas por empresarios que les resultan ajenos a la vieja cofradía hegemónica, al igual que blogs que simpatizan con ideas progresistas, desmonopolizadoras, nacionales y populares.
En la volteada caen los medios públicos (depositarios, hoy, de concepciones negadas y corrientes invisibilizadas) y ahí radica el principal punto flojo de la argumentación: no importa, el abanico de conceptos desteñidos pretende agrupar en un conglomerado que sólo unifica viejas concepciones ideológicas articuladas con emergentes movilizadores, detrás de los mazazos discriminadores que estigmatizan a los sectores populares: el clientelismo, la ausencia de independencia e inteligencia, la compra de voluntades, el arlequín inconsciente que repite como marioneta lo que le dictan “desde el poder”.
La crítica al otro, aún el insulto, expresa como ninguna otra forma discursiva los valores que uno propaga. (Cuando tuve la novia más fiel del mundo entendí por qué nunca me criticó, porque “a vos te pagan” por coquetear con la vecina.)
La siquiera remota posibilidad de que una parte de los sectores medios se desprenda de la mesa ideológica servida para elaborar una visión alternativa que remonte viejas gestas pone los pelos de punta y propaga desde los medios comunicacionales esta escalera de insultos y descalificaciones que pretenden arrojar a esa parte no pasiva de los sectores medios hacia el pozo estigmatizado al que previamente se condenó a los sectores populares. La operación discursiva nada tiene que ver con la información tal cual se supone la comprenden las organizaciones empresarias que integra y controla Clarín, incluso queda afuera de los naturales bordes aceptados en sociedades sin empresas de comunicación hegemónicas: la crítica despiadada a otras empresas en el marco de la competencia capitalista.
En sociedades con democracia informativa (dando por sentado la precariedad y permutabilidad de ese estado de situación), las chicanas y descalificaciones ideológicas entre empresas de comunicación son moneda corriente, y subyacen debates que expresan corrientes de opinión tanto como la competencia capitalista que se da en cualquier esfera de una economía sana. Entiéndase por economía sana la desdramatización política que surge de la madurez de sus empresarios.
Acá, no. La imposibilidad de dialogar está dada de entrada por los supuestos dialogadores profesionales, que se cuidan siempre de seleccionar quién es potable para el diálogo y quién no: porque está pagado, porque está mandando, porque está crispado, porque anda asustando niñitos que hasta ayer nomás, eran imbatibles titanes contra los poderes del mundo en pos de inmensas transformaciones hacia un mundo perfecto. Hoy, con un afiche anónimo, se mean en la cama.

Pino se planta, y ahí queda

El federal

Pino se planta, y ahí queda

3 Comentarios 30 Abril 2010

En un probable escenario electoral en el 2011 con el grueso del electorado dividido en tres tercios (un espacio kirchnerista, otro peronista hacia la derecha y la familia radical reagrupada) muchos especulan con un 10 por ciento del electorado volcado hacia una formación de centroizquierda de perfil más liberal, en contraposición a la izquierda populista que expresa el actual oficialismo.
Difícil de dar por probable esta hipótesis, porque en las zonas más ricas del país cada expresión del llamado –con generosidad- progresismo es una isla que tributa a un liderazgo televisado: personalista, sin partido político, cero democracia interna y ni el menor atisbo de pensar la política como construcción colectiva. La sumatoria de nombres que podrían juntarse difícilmente equivalgan matemáticamente a una suma de votos, por esa territorialidad de “legitimidad segmentada” hacia arriba que expresan Fernando Solanas en Capital, Hermes Binner en Santa Fe, Fabiana Ríos en Tierra del Fuego y –ampliando hasta pulverizar el concepto de centroizquierda- Luis Juez en Córdoba.
En el muy remoto caso de que Binner rompiera su alianza con el radicalismo en Santa Fe, sostén orgánico y estructural de su gestión en la provincia, para meterse en una aventura electoral donde gastar energías para un 10 por ciento nacional (en vez de acompañar a un candidato radical o volver a la intendencia de Rosario); y en el remoto caso de que Juez decidiera tirar hacia abajo su alto caudal electoral en pos de apoyar a dirigentes porteños con nula construcción política en Córdoba, aún así se trataría de un armado con expectativas electorales solamente en tres grandes distritos: demasiado poco si se aspira a competir con seriedad. En estos tres distritos, sumada la provincia de Buenos Aires, se concentra la mayoría de los electores, pero nuestro sistema federal de gobierno torna inviable el ascenso al poder ejecutivo de una construcción tan acotada. Más si se realiza campaña desde las provincias ricas contra las provincias pobres como San Juan y Catamarca.
Lo más probable entonces es que esta aventura electoral no se concrete, dado que a excepción de Solanas el resto de los hipotéticos nombres sí juegan en serio a la construcción de poder en pos de gobiernos distritales. Hay que sumar, además, que Solanas, cuando teoriza sobre su eventual club de amigos, regala con generosidad candidaturas a vicepresidente que nadie acepta, dando por sentado que él debe encabezar siempre.
Las chances electorales del kirchnerismo en un escenario de triunfo en primera vuelta se basan fundamentalmente en la dispersión y fragmentación opositora, por eso, el crecimiento de este espacio progresista, sabiéndose de antemano sus limitaciones, es funcional a ese escenario hipotético que planifica el kirchnerismo. Cuanto más crezca un armado de centroizquierda liberal es mejor para el kirchnerismo. Que a su vez, debe estar lamentándose de esas limitaciones que afronta en la política real este hipotético espacio progresista. Limitaciones maquilladas oportunamente por los gritos desaforados que por televisión propaga a diestra y siniestra Solanas. Esa especie de Ricardo Monner Sans que denuncia sin fundamentos, con la postura corporal siempre al borde de un ataque de nervios, como el ex marido de Adriana Aguirre.
La lectura correcta de los votos que pueda recoger la síntesis de Monner Sans y el ex de Adriana Aguirre, con una candidatura a presidente de Proyecto Sur, es que colabora en la fragmentación opositora, no que recoge votos que se fugan del kirchnerismo. Los votos que se fugan del kirchnerismo se amontonan en el espacio del peronismo disidente.

El federal

Los Ejes de mi carreta nunca los voy a engrasar

1 Comentario 23 Abril 2010

Tres chicos muy chiquitos, arriba de un carrito tirado por un caballo flaquito, venían por la avenida. El más chiquito de los chiquitos, le asestó un latigazo al caballo para que apure el trote. Mi amiga, dijo:
-Pobre caballo.

Oh, la gente sensible. Qué bien que le hacen al mundo: sin dudas, sin ellos, este mundo cruel y desgraciado, arrojado a las oscuras garras de la desdicha, sería un mundo aún peor, si es que cabe.

Pero a lo largo de la historia se registran muchos antecedentes de luchadores pacíficos por la dignidad de los animales en general,  y de los equinos en particular.
Ya en la antigua Grecia, el mismo día en que se enjuicia a Sócrates, anteriormente a ese juicio célebre, se juzgó a Coplanacus; un adolescente de gran sensibilidad que, incomprendido en su tiempo, fue condenado a no beber más cicuta. En efecto, los crueles griegos consideraban que la supuesta “locura” de Coplanacus se debía a la ingesta en demasía de la cicuta.
Y todo porque, ante el espectáculo de sadismo que Coplanacus observó, se reveló como lo hicieron siempre a lo largo de la historia los grandes hombres.
Coplanacus, paseando por el campo, fue testigo de los azotes y latigazos a los que eran sometidos los burros y caballos (que encima tenían que cargar con el peso de los arados) por parte de esclavos insensibles, que descargaban su furia y frustración en los pobres equinos.
Cuando se reunió la asamblea de la gente como uno de la Grecia Antigua, Coplanacus propuso a todo el pueblo dejar de comer y alimentarse -es la primera huelga de hambre que registra la historia- hasta tanto se inventen los tractores.
Fue tratado de loco.
Y qué decir del argentino Diógenes, que motivado por su profundo amor a los caballos, tuvo la valentía de pararse en Los Andes y cuando llegó José De San Martín, le dijo: General, usted no puede obligar a su caballo a cruzar Los Andes, es algo absolutamente cruel, pobre caballo. O libera al caballo o pasará por sobre mi cadáver.
San Martín, por supuesto, sin siquiera desmontarse de su caballo blanco, le mandó a los sableadores a que arreglen el entredicho y el pobre Diógenes murió de 38 puñaladas.
Sí, querida amiga, tu comentario no fue desubicado y ni por asomo llegué a suponer que padecés problemas psiquiátricos graves, un nivel de inteligencia ínfimo y la capacidad de suponer que tus conductas antisociales y llenas de odio se rozan levemente con la sensibilidad, jamás lo pensé ni lo pensaría: más bien has ingresado al panteón de los grandes héroes incomprendidos de su tiempo. Algún día la humanidad aprenderá. No te rindas.

El federal

Aguado

Sin comentarios 13 Abril 2010

Semanas atrás, en el Plenario del Consejo de la Magistratura de la Nación, se hizo un reconocimiento a la saliente administradora del Poder Judicial de la Nación, Cristina Akmentis. El integrante del Consejo y presidente del bloque de la UCR en diputados, Oscar Aguad, durante este pequeño homenaje, sostuvo: “Voy a hablar en nombre de este mini bloque de la Unión Cívica Radical. Agradecer, es, quizás, la palabra indicada. Yo formo parte de la Comisión de Administración, y cada vez que me traían alguna cuenta a firmar, preguntaba ‘¿Qué dice la doctora Akmentins?’, si no, no firmaba. No había mucho tiempo de ponernos a estudiar. La confianza, mi querida Cristina, significa reconocimiento moral. Esa es la satisfacción. Ella lo sabe. Si potencialmente alguna vez me tocara cumplir tareas ejecutivas, yo lo lamento por la Cámara Electoral, pero se viene conmigo”.
Floja la memoria del diputado, ya que fue ministro de Ramón Mestre e interventor de Corrientes. Y suerte que no la llevó consigo a la doctora Akmentis, porque si no estaría también procesada por no poder dar cuentas de 45 millones de pesos.
Durante la intervención de Aguad en Corrientes, a raíz de un manejo sucio con los bonos CECACOR – que pagaban los sueldos congelados con un recorte del 80 por ciento en plena etapa recesiva-, Aguad no pudo rendir cuentas de 45 millones, por lo cual cuando volvió la democracia el gobierno correntino junto a un particular lo denunciaron en tribunales y hoy Aguad está procesado (pero en un proceso lento, dado que tiene fueros legislativos). Quizás en su defensa alegue que no “tenía tiempo de estudiar cuando me traían una cuenta para firmar”.
Apenas asumir, mientras reprimía una protesta social en el puente Belgrano, la Alianza debutaba asesinando a dos correntinos. De la Rúa dispuso entonces la intervención de Corrientes. Aguad asume la intendencia de la capital, hasta que, en marzo del 2001, De La Rúa convoca como ministro del Interior al entonces gobernador interino, Ramón Mestre. Ahí asumió la gobernación Aguad, mientras Mestre recorría su triste papel en el ministerio, que culmina con el asesinato de 37 manifestantes en diciembre de ese año.
Pero Aguad, ya tenía potencialmente experiencia ejecutiva: fue ministro de Asuntos Institucionales y Desarrollo Social con el gobierno de Ramón Mestre, en Córdoba.
Los trabajadores cordobeses que protestaban por el cierre de escuelas y hospitales y el recorte del 30 por ciento de sus salarios fueron reprimidos duramente y se refugiaron en el hospital Misericordia. Por orden de Aguad, la Policía ingresó al hospital para “cazar” manifestantes y delegados, que fueron encarcelados y denunciados penalmente. Los enfermos, pacientes, médicos, enfermeras, quedaron estupefactos al ver cómo reprimían dentro del hospital. Porque la policía se había vuelto verdaderamente brava. Aguad se sacaba fotografías en público, siendo ministro, con el represor Luciano Benjamín Menéndez, y lo consideraba “un amigo”. Hasta el punto que fue Menéndez quien le sugirió el nombre del policía retirado Carlos Yacinelli, que Aguad colocó al frente de la Dirección de Inteligencia y luego jefe de la Policía provincial. Hoy, Yacinelli, al igual que Menéndez está condenado por delitos de lesa humanidad, acusado de detener ilegalmente a 60 militantes en 1976, para luego torturarlos y terminar fusilándolos.
Cuando la Cámara de Diputados votó años atrás el desafuero de Luis Patti –también preso por delitos de lesa humanidad- solamente 9 diputados votaron en contra. Uno de ellos fue el actual presidente del bloque de la UCR, Oscar Aguad, apodado “El Milico”. Ni falta hace preguntar por qué.
También tiene experiencia ejecutiva en el ámbito empresarial: integró el directorio del diario cordobés La Voz, principal diario del interior del país (propiedad del Grupo Clarín). De ahí que se pueda comprender que haya dicho al Canal 12 de Córdoba (propiedad del Grupo Clarín), cuando se estatizaron las transmisiones de fútbol (quitándole un negocio extorsivo al Grupo Clarín), que: “Los pobres que no pueden ver fútbol de una u otra forma se las arreglan para robar cable”. Lo que no aclaró es si le parecía bien o mal, en todo caso, que se termine con eso de “robar cable”, que, se supone, hacen los pobres.
Integrante de la comitiva de legisladores de derecha que viajaron a Inglaterra en el momento de mayor tensión con ese país por la exploración de petróleo en Malvinas, Aguad llegó a presidir el bloque radical tras una disputa con el hijo de Alfonsín. Finalmente, el hijo célebre quedó a cargo de la vicepresidencia de la cámara y el cordobés al frente del bloque. El diálogo para arribar un consenso que proclama la UCR cuando no gobierna, se ve, lo pueden lograr internamente. En tanto y en cuanto, no gobiernen.

Gabi, Fofó y Miliki necesitan dadores de sangre

El federal

Gabi, Fofó y Miliki necesitan dadores de sangre

1 Comentario 10 Abril 2010

Los legisladores radicales Aguad, Morales y Sanz necesitan con suma urgencia sangre de cualquier tipo y factor para poder conducir el Grupo A negativo. Desde ya, muchas gracias.
Con suma urgencia para el Grupo A negativo, se necesitan dadores. Es que, más allá de los deseos imaginarios de la ex chaqueña Elisa Carrió, la conducción efectiva del Grupo A va perdiendo fuerzas, vitalidad, energías. Necesita sangre.
La Unión Cívica Radical, hija natural no reconocida de lo que quedó del vendaval aliancista, hoy conduce el Grupo A negativo desde la precariedad intelectual de sus espadas legislativas. Hasta el punto que los gobernadores que reclaman cierto parentesco radical –en Catamarca, Corrientes, Santa Fe, Río Negro – desconocen la estructura formal de la ong radical. Por eso, la conducción del viejo elefante sin norte la ejercen Oscar Aguad, Gerardo Morales y Ernesto Sanz.
Lo novedoso es que el otrora partido de alquiler para las aventuras de Roberto Lavagna, Elisa Carrió, Julio Cobos, Margarita Stolbizer y Eduardo Duhalde, a cambio de lugares en las listas sábanas y en boleta única, se sintió ganador tras las elecciones legislativas de 2009 y llamó a concurso y licitación, aumentando su precio.
Pero las patéticas actuaciones legislativas lo devolvieron a su lugar, en el marco de la interna del Grupo A negativo.
El presidente del bloque de diputados radicales, Aguad, con vínculos afectivos y políticos con los principales represores de Córdoba; el presidente del bloque de senadores, Gerardo Morales, artífice de la demonización de Milagro Sala y la organización social Tupac Amaru; y Ernesto Sanz, el mendocino de estrechos vínculos con el grupo Vila-Manzano, reaccionan espasmódicos ante cualquier iniciativa presidencial, pero lejos están de lograr articular un proyecto político alternativo.
La paradoja, sin embargo, es que el trío Gabi, Fofó y Miliki en el Congreso Nacional disputa con seriedad la posibilidad de gobernar desde el 2011. Por fuera del folklore dialoguista y consensual del nuevo velorio a Raúl Alfonsín, lo que queda al otro día, además de la resaca, es la realidad. Solamente la disputa del gobierno con intereses concentrados –como las multinacionales cerealeras, los grupos oligopólicos comunicacionales y sus tramas afectivas con las extintas AFJP- puede explicar que las posibilidades políticas de Gabi, Fofó y Miliki excedan largamente sus posibilidades personales.
Dado que es sólo la reacción visceral a la agenda del ejecutivo lo que puede hacer juntar con voligoma los distintos roles que cada cual cumple –de derecha a izquierda, de Perón a Balbín, de Ghioldi a Onganía- al interior del Grupo A negativo, es natural que la segunda minoría legislativa –la UCR- sea quien oficie de vocero, ya que en definitiva no cumple ningún rol ideológico. Son, dicen, pragmáticos.
Mientras Patricia Bullrich golpea por derecha, Pino Solanas por izquierda, Graciela Camaño por arriba y Elisa Carrió por abajo, la ductilidad de Gabi, Fofó y Miliki les permite estar a favor de un ajuste neoliberal que termine con la pobreza y derive en una reforma impositiva progresiva. En suma, pueden y deben decir cualquier cosa: se saben los depositarios de la ganancia política que esperan hacia el 2011.
Claro que son las distintas corporaciones –contra muchas de las cuales intentó pelear el verdadero Alfonsín- las que empujan y dan aliento a la conducción política del Grupo A negativo; pero el dato interesante es que la atomización del peronismo disidente en diferentes tribus provinciales, deja al radicalismo en posición de niña mimada de las corporaciones.
Aún así, o precisamente por eso, el Grupo A negativo necesita con suma urgencia dadores de sangre, puesto que en comparación con la articulación social de intereses que en el 99 logró la Alianza, el actual armado puede competir estéticamente con cualquier comparsa de Gualeguaychú, pero difícilmente garantizar un gobierno que concilie los intereses enfrentados hoy más o menos ocultos en la polarización que se alienta desde las dos grandes trincheras.
Para conciliar intereses enfrentados al interior del mismo espacio político, como sucede en el kirchnerismo, es necesaria una conducción política con horizonte claro, estrategia e incentivos. Nada de eso tiene el Grupo A negativo, y es justamente porque no se propone concluir en una estrategia unificada, es que se dan el lujo de que el más tonto y sin posibilidades electorales conduzca. Dicho esto con todo respeto por Gabi, Fofó y Miliki, que por lo menos hacían reír.

El federal

Los decretos reservados que unen al socialismo con Clarín y la Mesa de Enlace

Sin comentarios 01 Abril 2010

La comprensión de la lógica que llevó al Partido Socialista a ser conducido por la derecha hay que rastrearla en el núcleo duro del conflicto político, que es la alianza entre las patronales sojeras y los grandes medios concentrados de comunicación.
Cuando en defensa de los intereses impositivos de las empresas oligopólicas de exportación de granos, la Mesa de Enlace sometió a la sociedad a más de 100 días de desabastecimiento de alimentos, el Grupo Clarín fue un entusiasta de lo que llamó “un paro histórico”. Lo que ocultaba desde sus más de 260 medios de comunicación es que tenía intereses directos en el mercado agropecuario, a través, principalmente, de la multimillonaria muestra Expoagro, donde, por caso, exponen sus intereses el empresario colombiano Francisco De Narváez, el empresario italiano Cristiano Rattazzi (principal proveedor del empresario lechero Hugo Biolcatti), Cargill, Monsanto, etcétera, es decir, una trama de intereses multinacionales que el pequeño Estado argentino intentó, sin éxito, disciplinar impositivamente.
Expoagro es una Unión Transitoria de Empresas compuesta por los dos socios privados de Papel Prensa: el Grupo Clarín (a través de AGEA) y el diario La Nación.
Antes del conflicto por la 125, la muestra del 2008 se realizó en Santa Fe. Hermes Binner, durante la campaña electoral, dado el escaso desarrollo del socialismo fuera de Rosario, daba sus discursos en las localidades pequeñas desde el local de la Sociedad Rural. Así que a través de un decreto reservado (número 419) en el 2008 otorgó subsidios por 4 millones de pesos a Clarín y La Nación para la realización del evento empresarial Expoagro. Luego, prestó la Casa de Gobierno para que Eduardo Buzzi, Hugo Biolcatti y Mario Llambías hablaran a la platea.
Al año siguiente, con la inusitada popularidad que adquirieron los popes de la Mesa de Enlace, y consolidada la alianza con el Grupo Clarín, a través del decreto reservado 266, el gobierno de la provincia de Santa Fe transfirió a la misma UTE la suma de 4.230.000 pesos. No sólo que no queda bien que semejante transferencia directa sea sin licitación y bajo un precario galimatías jurídico, sin que no se publique en el Boletín Oficial, sino que tampoco queda elegante que el decreto en cuestión argumente que “la UTE encargada de organizar y llevar a cabo la muestra es la única persona o entidad que suministra los servicios contratados”, con lo cual reconocen, irónicamente, que el Grupo Clarín es un monopolio.
En el mismo decreto reservado se aclara explícitamente que el pago comprende el acceso a los diarios Clarín y La Nación, aunque no se dan más precisiones. Igual se entiende.
La trama que une al Estado Bobo que requieren las patronales agrarias, las multinacionales cerealeras y los medios de comunicación concentrados, es, en sí, un programa de gobierno; que requiere de un amplio abanico –el llamado Grupo A- para la difícil tarea de volver a fojas cero los avances conquistados desde el año 2003.
Esto puede explicar por qué coincidieron en un único acto los aparentemente disímiles Rubén Giustiniani y Carlos Reutemann: cuando Héctor Magnetto, CEO de Clarín, llegó a Santa Fe para inaugurar una planta impresora de diarios en sociedad comercial con el presidente de ADEPA, Gustavo Víttori. Magnetto fue recibido con los honores que les corresponden a un socio: estuvieron Reutemann y Giustiniani, en la única foto que se les conoce.
Fuentes del Ministerio de la Producción de Santa Fe aseguran que el monto de transferencia para este año 2010 es de 5 millones de pesos. El generoso aumento anual, sin dudas, se debe a la inflación, que está comiendo los salarios de los CEO’s de Multinacionales, de la Mesa de Enlace y los dueños de monopolios comunicacionales. Porque la inflación, como se suele decir, es “un impuesto que pagamos todos”.

No se puede hacer otra cosa que seguir adelante

El federal

No se puede hacer otra cosa que seguir adelante

Sin comentarios 23 Marzo 2010

Se huele en el clima de opinión cotidiana el afán, el deseo de una restauración conservadora, una prédica anodina por la desaparición del conflicto y del Estado. Se percibe una época de vacas flacas y pese a la devastadora crisis internacional, estamos en una época de vacas gordas. Eso que en la época dorada del capitalismo en la posguerra fue la derecha, ahora se viste de moral, se maquilla de diálogo, se entretiene con chistes tontos.
Aunque los profetas de la muerte de la historia se empeñan en que no tenga tumba ni flores, todo huele a Roca. Huele a Pellegrini, huele a Uriburu. La muerte de la historia es una muerte sin tumba, la muerte de las ideologías es más elegante: hay un cementerio de ideologías, tumbas a diestra y siniestra, nichos disponibles para mostrar la imposibilidad de la utopía.
Las gentes de derechas aseguran que las derechas no existen y las izquierdas son un resabio de eso que no existe, la historia.
El núcleo profundo de estar contra las cuerdas, quizás, sólo terriblemente quizás, no se deba a un problema comunicacional, a traiciones aisladas, a modalidades discursivas. Si no que el sentido común, tras bordear el abismo, vuelve a soñar con el fin de la pelea, vuelve a creer en la inutilidad del conflicto, vuelve a posar su narcisismo en la supuesta necesidad de una reconciliación de opuestos.
El clivaje entre dictadura y democracia ya no tiene la misma eficacia social. Quizás el marketing no sea el problema. Quizás la comunicación no sea la sustancia de algo que huele a podrido, del retiro de poner el cuerpo que devino en fastidio: ya no sólo “nadie se mete” sino que, además, ese nadie está enojado. Con nosotros. Con el atril presidencial, con la tele, pero también con la poca gente de a pie que como yo usa barba, habla con gravedad y dice que el kirchnerismo es el hecho maldito del país cortes.
Si así fuera, de todos modos no queda otra que persistir, que seguir adelante, que embestir y, quizás, parar la pelota, mirar el escenario, volverse más convencidos y más sutiles al mismo tiempo, enojarse con la gilada pero con refinamiento, embroncarse inteligentemente, aprender.
No quedará otra aunque así fuera que no creer que así es, la restauración conservadora que se desea es oscura, imprecisa, carente de palabras rigurosas. Diálogo y consenso nos piden. ¿Es que acaso bajamos de Sierra Maestra, es que acaso venimos en un tren con Lenin desde el exilio?
¿Es que acaso los adversarios son señoritas inglesas a la hora del té, es que acaso debemos imitar los buenos modales de un taxista alienado?
Mientras desde el costado al oído derecho nos piden que nos callemos, que no gritemos, que dejemos de hablar, desde el oído izquierdo escuchamos que somos otra cosa de lo que creemos que somos, que somos la impostura fatua, que este programa es una copia pirata. ¿Cómo no gritar, entonces? Se grita cuando se tiene la sospecha de que el otro no va a escucharnos.
Posiblemente no se pueda hacer más que seguir adelante, y a veces convenga atropellar, y otras veces buscar un consenso con los modales de una escuela de señoritas.  Con el optimismo de la voluntad y el pesimismo de la inteligencia, no queda otra.

Gil Lavedra, Binner, Cablevisión y la Coparticipación Federal

El federal

Gil Lavedra, Binner, Cablevisión y la Coparticipación Federal

2 Comentarios 15 Marzo 2010

Lucas Carrasco

El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, contrató a dos estudios jurídicos de la ciudad de Buenos Aires para demandar a la Nación por tres causas vinculadas a la coparticipación federal. A pesar de contar con 140 abogados en la Fiscalía de Estado Provincial decidió contratar sin licitación previa (a pesar de lo que estipula la legislación provincial) al estudio jurídico de quien encabezó la lista del Acuerdo Cívico y Social en la ciudad de Buenos Aires, Ricardo Gil Lavedra, quien a su vez en el año 2008 anunció que de ser electo diputado (lo fue) renunciaría al más que ameno contrato. Veamos por qué.
Además de Gil Lavedra, fue contratado el estudio jurídico Bouzat, Rosenkrantz y asociados, que representa, entre otros, a Cablevisión (de Clarín), a la Confederación de Asociaciones Rurales, al Grupo De Narváez, a Cervecería Quilmes, a La Rural Predio de Palermo y a YPF, entre otras empresas privatizadas y multinacionales.
Los abogados de este segundo estudio componen el selecto grupo de Abogados de Empresa, una sección del coloquio de IDEA. Fueron, además, altos funcionarios de De La Rúa y Duhalde en el área de Defensa de la Competencia (y ahora, del otro lado del mostrador, representan a Héctor Magnetto, en Cablevisión, y a Quilmes, en la fusión con Brahma objetada por Defensa de la Competencia por su posición dominante).
Las demandas de Binner son tres y remiten a pactos fiscales firmados durante las presidencias de Menem y de la Alianza (que Binner y Gil Lavedra integraron):
Una demanda corresponde a un fondo creado con dinero de las provincias para financiar la autarquía de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP); otra es por el 15 por ciento de coparticipación federal que se les quitó a las provincias para solventar la ANSES en el marco de la escandalosa creación de las AFJP; y la tercera remite al año 2002 (con acuerdo socialista y radical, también), donde se modifica el reparto del impuesto al cheque.
La Corte Suprema convocó a las partes para el 17 de marzo, para una sola de las causas: la vinculada con las AFJP, pidiendo la devolución del 15 por ciento a la ANSES.
La demanda que pide la devolución de lo quitado por la Nación para la autarquía de la AFIP fue mágicamente borrada en el decreto 1.399, dado que tal medida se tomó durante el gobierno de la Alianza, cuando Gil Lavedra… fue Ministro de Justicia. Je.
Aunque la normativa legal provincial obliga a licitar todo contratación que supere los 100 mil pesos, la falta de transparencia es tal que en el decreto que firma Binner (el 22 de diciembre del 2008; número 3.165) nunca se mencionan a los estudios jurídicos en cuestión con sus nombres y apellidos (no sea cosa que todo esto salga a la luz), ni el monto del contrato, aunque se estipula un porcentaje
del 30 por ciento si la demanda prospera. Atención acá: Gil Lavedra y Bouzat cobran igual un 30 por ciento si hay una “transacción favorable” (es decir, bajo un acuerdo de partes, donde los estudios jurídicos, claramente, trabajarían menos) con la sola condición de que Santa Fe obtenga 30 de cada 100 pesos que reclama; de esos 30 pesos, un 30 por ciento va a los abogados aún si la nación le niega el 70 por ciento de lo reclaman. Pero, a su vez, Gil Lavedra y Bouzat, cobrarán de todos modos aunque la presentación legal no prospere, de mínima, 40 mil pesos mensuales. Seguridad jurídica, que le dicen.
Por supuesto, este decreto fue objetado por el Tribunal de Cuentas de Santa Fe, por lo cual, Binner, rehizo en el 2009 el decreto 0560 rectificatorio del anterior y estipulando el monto a cobrar por los tan selectos estudios jurídicos en cuestión. 800.000 pesos, a dividir por partes iguales entre ambos estudios durante el 2009 (“ambos estudios” es textual: dado que se argumenta republicanamente que por la “confidencialidad abogado-cliente” no se van a mencionar los estudios en cuestión). A eso hay que sumar lo previsto para los mismos contratos en el presupuesto provincial de este año: 1.252.000 pesos, lo que implica en dos años 2.052.000 pesos, o poco más de un millón para el diputado Gil Lavedra, y otro milloncito para el Acusador de la Competencia que supo ser, en años neoliberales,
Defensor de la Competencia en el Estado.
¿Donará el diputado Gil Lavedra a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo uno de sus dos sueldos?

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