Por Matías Castañeda
Esta noche vuelve a la televisión abierta Víctor Hugo Morales. Hace ya varios años, tras su alejamiento de Desayuno, que el mejor relator de fútbol del mundo no nos habla desde la tele de aire. Es curioso su derrotero, Víctor Hugo es el único periodista al que lo levantaron intempestivamente durante el kirchnerismo. A muchos no le renovaron el contrato, por ejemplo, pero el único que tiene el privilegio de poder hacerse el censurado es Víctor Hugo (¡cómo quisieran muchos otros estar en su lugar!). Esto sucedió en los primeros meses del gobierno de Néstor Kirchner, cuando todo era paz y amor por parte de la prensa. La voz disonante de Víctor Hugo al lado de Pepe Pompín se hizo oír y mucho. Y alguien tomó la decisión de que no siga (o le pusieron condiciones que él no aceptó) y de un día para el otro no estuvo más.
Unos años después Radio Continental le ofreció (además de comandar la parte deportiva) encabezar un magazine, la segunda mañana, el horario más importante de la AM. La línea editorial de Víctor Hugo venía coincidiendo por esos años con quienes controlan la radio, el grupo español Prisa. De hecho, durante el conflicto con las patronales rurales encontró en el uruguayo locutor una voz defensiva. Pero la vida, las posiciones siempre trasparentes, la honestidad y, principalmente, la implementación por parte de Cristina Fernández de viejas banderas suyas, como lo son el fin del monopolio del fútbol y la Ley de Medios, encontraron en Víctor Hugo un acérrimo adherente, impensado e inmejorable, porque ningún periodista como él en este país conserva ese halo de honestidad intelectual. Eso lo acercó a intentar entender fenómenos complejos en los que antes, quizás por default, se ponía enfrente (esa bestia informe que muchas veces es el peronismo para parte de cierta clase media ilustrada). Ahí, en el fondo de las medidas, no encontraba ya Víctor Hugo planes diabólicos. Y desde la platea local empezó a hinchar por el club visitante, con argumentos demoledores y esa prosa proverbial.
Víctor Hugo es hoy enemigo de sus más rancios oyentes y norte de lo que él llama “una muchachada” que lo empezó a llenar de cariño por la calle. Suele decir por estos días que la Ley de Medios para muchos pibes fue una bandera que desde hace tiempo la juventud no tenía. Y es cierto. También repite que mil veces elige los oyentes nuevos a los que se le acercan de mala manera a exigirle que revea sus posicionamientos. Un gesto que se emparenta más con el punk rock que con la música clásica que tanto ama. Víctor Hugo es un consumidor compulsivo de la oferta cultural de Buenos Aires.
Para VH todo sucedió más que nada en el éter, cuando después de trabajar sus primeros años por diversas emisoras uruguayas desembarcó en nuestro país, por suerte. No soy tan adulto como para recordar Sport 80, mítico programa deportivo de radio Mitre que reunía a una selección de periodistas como Adrián Paenza, Néstor Ibarra, Marcelo Araujo, Fernando Niembro y Tití Fernández, entre otros. De allí recaló en Continental, en la que hasta hoy, quién sabe si mañana, está desde hace 23 años como la voz de las trasmisiones de fútbol.
Por primera vez Víctor Hugo encarará un programa político en prime time en la televisión abierta y es un misterio de qué viene la cosa. Por suerte esta noche lo dilucidaremos desde las 21.30 en Canal 9, con su flamante Bajando Línea. Se prometen entrevistas, archivo y twitter, todo bajo la producción de Gastón Portal.









