Estereotipos

La treintañera boluda que habla de su gato como si fuera su hijo

10 Comentarios 03 Septiembre 2010

Es capaz de volverse de una fiesta sólo para darle de comer a su “hijo”.

Planea sus vacaciones en función de quién cuidará de su mascota, en su casa, claro.

Compara las ventajas que tiene respecto de un niño y de un perro, en un mismo nivel.

Elije al veterinario con tanto cuidado como a un pediatra.

Sufre si el gato se ausenta por más de dos horas, y se siente abandonada.

Duerme con el gato en su cama.

En una primera cita es infaltable la pregunta “¿Te gustan los gatos?”

Hace rato, igual, que no hay una “primera cita”.

Habla en las sesiones de terapia sobre su relación con el gato

Si está sin pareja no se desespera porque “siempre tendrá a su gato”.

Está sin pareja.

Piensa que en otra vida ella fue gato.

Asume la defensa de todos los gatos cuando son denostados públicamente.

Cuando sus amigas hablan de pañales ella habla de piedritas higiénicas

Su casa huele a gato y no lo registra.

Su casa está llena de pelos de gato y no lo registra.

Su ropa está llena de pelos de gato y no lo registra.

Se sintió halagada por el tema de esta semana y escribió a “Estereotipos” sobre ella…y su gato.

En su perfil del Messenger ha puesto una foto de ella abrazando a su gatito.

No tiene hijos, ni sobrinos, ni vecinitos, ni es maestra jardinera, ni está de novia con un divorciado con hijos.

Cree que su gato tiene una conexión telepática con ella.

Gasta la mitad de su sueldo en sahumerios y velas aromatizantes del olor a pis que hay en el monoambiente.

Cuando viene la hermana le dice al gato: “Saludá a la tía”.

En año nuevo no sale porque dice que se asusta de los cuetes y se la pasa toda la noche con el gato entre las tetas.

La boluda gastó el aguinaldo en un cerramiento porque tiene miedo que el gato se tire al vacío.

No tiene idea de lo reemplazable que es su gato, por cualquier otro gato.

Supone que al gato le importa que ella sea su dueña.

Cuando sus amigas van a su casa toma en brazos a su gato y lo acuna mientras habla con ellas.

Si su gato muestra desconfianza con una nueva amistad, cree que esa persona tiene mala onda.

Es vegetariana pero su gato come la carne de la carnicería más cara del barrio.

Tiene amigos gay.

Si no lo es, alguna vez fantaseó con el lesbianismo.

Es poeta.

Escucha a Tori Amos.

Colaboraron: Silvia Lupone, Marcelo Oliveri y Fernando Vallone.

Estereotipos

El fanático de Easy

2 Comentarios 28 Agosto 2010

- No se perdía ninguno de los programas de Easy que conducía Alberto Martín donde explicaban cómo empapelar o cómo armar un deck. (el programa iba los sábados a la mañana y marcó el punto más bajo de la carrera un grande como Alberto Martín).

- Aprovecha los días que juega Argentina porque “tiene a Easy sólo para él”.

- Los empleados de Easy lo odian.

- Sigue creyendo que Easy tiene los precios más bajos.

- No puede recordar cómo era su vida antes de inventarse Easy.

- Los sábados que no va a Easy se siente agobiado por un profundo vació existencial

- Generalmente llena ese vacío poniéndose a lavar el auto, o visitando páginas porno.

- Lamenta sinceramente que Easy no tenga un patio de comidas.

- Los zapatos Caterpiller le producen una fascinación casi fetichista.

- Prefiere entregar a su mujer que prestar su caja de herramientas.

- Cuando le llegó el rumor de que Easy “se iba del país” empezó a tomar pastillas para dormir.

- Puede llegar a ir 15 sábados seguidos a preguntar por un martillo neumático que finalmente no comprará.

- Dice que fue al industrial aunque no dice que repitió primer año y se cambió a bachiller.

- Cada vez que se rompe algo en la casa intenta arreglarlo por su cuenta.

- El 90 % de las veces sólo consigue complicar el problema original.

- Puede llegar a tener un tallercito en el fondo de la casa donde se recluye los fines de semana y de donde sólo sale para ir hasta Easy.

- Le parece divertido “el prende y apaga” de TN de Sergio Lapegüe.

- Sergio Lapegüe debe ser fanático de Easy, tiene toda la pinta de serlo.

- Veía Telescuela Técnica por canal 13 en los 70 y dice que es carpintero gracias a ese programa.

- Cuando llega navidad te invita a comer un asado a la terraza para mostrarte la parrilla la compró.

- Compra cueritos y la mujer termina llamando al plomero porque el boludo no los sabe cambiar.

- La mujer se calienta con el plomero.

- La mujer se calienta con casi todos los tipos salvo su marido, fanático de Easy, que cada vez que se agacha muestra la raya del culo, cosa que deserotiza fatalmente a su mujer.

- Usa las bolsas del Easy para la basura porque le parecen más resistentes que las del súper.

- Su esposa ama las ofertas de Macro.

- En las fiestas te cuenta la historia de la fórmula secreta de Coca Cola… una vez más.

- Compra muebles baratos para armarlos en su casa que no pegan con nada de lo que tiene.

- Esos muebles están en falsa escuadra y cuando abre los cajones, tiembla todo.

- Usa las llaves colgando de la parte de atrás de jean.

- Tiene una campera de Hard Rock Café.

Colaboraron: Leandro Bocaccio, Gabriel Casal, Marcelo Oliveri y Ariel Batnoska

Próximo:“La treintañera boluda que habla de sus gatos como si fueran sus hijos”

Estereotipos

El nabo que cree en el justo medio

4 Comentarios 18 Agosto 2010

Es médico, o ingeniero.

Escucha pop de Radio Disney o Vale; el ruido de guitarras eléctricas le parece un exceso.

Vota al socialismo, y su referente es Binner.

El kirchnerismo le parece desmesurado, sobretodo Néstor.

Desde los 22 años, cuando se zarpó con el Gancia, nunca más se puso en pedo.

Se casó con su primera novia y dejó de salir.

Nunca salió mucho igual, tenía que estudiar y llevar una vida equilibrada.

Por eso cojía poco y se terminó casando con lo primero que le dio bola.

Ahora tiene dos pibes, un auto y está pagando el crédito del departamento en Caballito.

El 90% de los nabos que creen en el justo medio viven en Caballito.

Es mesuradamente feliz.

Es agnóstico, pero la moral judeo-cristiana lo atraviesa.

La política le resulta ajena, y más bien le tiene rechazo.

Tiene un amigo que se hizo kirchnerista, al que sigue viendo, aunque mucho menos.

Lee mucho a Marcos Aguinis y hace psicoanálisis ortodoxo.

Le parecen bien los juicios a los genocidas, pero piensa que también deberían “juzgar a los dos bandos”.

En general no le diarios, pero le encanta “lo equilibrado que es La Nación”.

Se emociona cuando ve a los Pumas llorar cuando cantan el himno.

Es radical. Y no lo sabe.

Le encanta el programa de América “La vendetta” donde le hacen bromas a la gente en la calle.

Le encanta el programa del Trece donde muestran situaciones persecuciones a ladrones o conductores ebrios de policías en las autopistas de San Francisco.

En la calle tiene miedo de que lo carguen, de que lo roben, y todas esas cosas que ve en la tele.

Cree que “hay inseguridad”.

Usa ropa Legacy.

Su frase preferida es “no hay mal que por bien no venga.”

Le encanta opinar sobre cualquier tema.

Si no tiene idea dice: “media biblioteca dice una cosa, y media la otra.”

Al pancho no le pone mostaza.

Se jacta de ser “ciudadano del mundo.”

No ve el vaso ni medio lleno ni medio vacío.

Dice que no es de ningún “ismo”.

Dice que “el marxismo” es bueno pero que “se equivoca en los metodos”.

Estuvo con el campo, de todos modos, Biolcatti no le termina de caer, él prefería a Miguens.

Próximo: El fanático de Easy

Estereotipos

El tarado ultrafanático de la Blackberry

4 Comentarios 12 Agosto 2010

Saca la Blackberry en cualquier lugar que haya minas.

Las minas lo miran y piensan que el tamaño de su pene es indirectamente proporcional al lujo de su celular.

Rompió media docena de ópticas de su auto por leer manejando los twits del Kun Agüero.

La propaganda en la que a uno le sale un Bonadeo en el dedo le parece digna de un Premio Clío.

Mira TN Ciencia.

Si fuma, tiene un encendedor Zipo con un rombo verde irlandés.

Está tan pero tan conectado que te pudre la casilla de mails con sus twitter, su facebook, y su blog.

Habla como un loco solo por la calle, con el auricular buetooth.

Tiene otro teléfono, más pedorro, con el que habla gratis con su vieja, su hermana y su cuñado.

Siempre pone los dos sobre la mesa.

Los revisa cada cinco minutos, aún en medio de una conversación.

Está muy preocupado por la crisis entre Blackberry y los países asiáticos.

Odia hasta casi la militancia a todos los productos Mac, empezando por el IPhone.

Su momento en el día, es el after hour con los compañeros de la oficina.

Jugó al rugby.

Cree verdaderamente que tiene una Blackberry “porque es una herramienta de trabajo.”

Tiene calcomanías de radios FM de Pinamar y Cariló en la luneta del auto.

Tiene una calcomanía semi rota de Ku.

Su time line es más importante que su vida sexual

Nunca mira a los ojos.

Si le gusta la política, se cree que twitteando posta está militando.

En general odia al gobierno.

Si tiene Blackbery y no odia al gobierno, es porque es funcionario.

Si odia al gobierno, tiene un ring tone de INSX.

Si es funcionario tuvo el “Qué te pasa Clarín”, luego pasó por “Toti, la tenés adentro”, y ahora, mientras busca uno nuevo, puso la Marcha.

Si odia al gobierno le encanta el argumento de que “estamos afuera del mundo”.

Si ama al gobierno le encanta Boudou.

 

La próxima: “El nabo que cree en el justo medio”

Estereotipos

El cumpa que saluda siempre con los dedos en V, pero flojitos

4 Comentarios 04 Agosto 2010

Usa un palestino en el cuello incluso en verano.

Ama a Jaureche, por sobre todas las cosas.

Siempre que canta: “Yo soy argentino, soy soldado del pingüino” se le escapa un lagrimón.

Tiene una remera con la cara de Evita, otra con la de Chávez, y una del MST brasileño.

Nunca cruza por la senda peatonal.

Por eso le tocan bocina, se asusta y su primer reacción es saludar con los dedos en V.

Tiene una colección de Topper (blancas, negras, celestes –las que más le gustan-)

Cree que, en definitiva, todo conflicto se enmarca en que “acá, desde la Revolución de Mayo, hay una lucha entre dos proyectos de país”.

Es Maradoniano.

Siempre se olvida la segunda estrofa de la Marcha.

Dice que de todas maneras no importan los símbolos partidarios sino el verdadero peronismo.

Igual se muere de ganas por acordarse toda la Marcha enterita.

Es medio timidón hasta que se toma dos vasos de vino.

Con el voto no positivo de Cobos en la 125 se deprimió casi tanto como con el 4 a 0 de Alemania.

Le interesa la economía, los ferrocarriles y el puerto.

Dice: “Lo que pasa es que hay que bancar el modelo” hasta cuando se discute el gusto de la pizza para pedir por teléfono.

Siempre que puede cita a Raúl Scalabrini Ortiz.

Lee mucho los blogs y todavía no se anima a hacerse uno.

Tiene la lista de amigos y compañeros que saben que en el 2003 hizo la “contracampaña”.

De noche la repasa.

Confía, como pocos, en el olvido.

Tiene problemas de erección, ¡obvio!

Sube al Facebook sólo las fotos en las que sale haciendo la V.

Le gusta fumar, pero fuma poco porque le pega para el carajo.

Cuando fuma directamente ni puede levantar los dedos.

Pasa entre 15 y 20 minutos de cada hora que está despierto cantando cantitos de la cancha, pero con letras cumpa del estilo “Hay che gorila, mirá que distintos somos…” y otras gemas por el estilo.

Quiere más a Néstor que a Cristina.

No toma café.

Escucha Kapanga.

Tiene una novia que lleva el equipo de mate a todos lados.

 

El próximo: “El tarado ultrafanático de la Blackberry”

Estereotipos

El kirchnerista cool

20 Comentarios 28 Julio 2010

No dice abiertamente que es kichnerista porque un cool siempre deja una patita afuera.
Vive en Almagro, pero le encantaría vivir en Palermo.
Lee Miradas al Sur, pero si le preguntan dice que compra Página 12.
Ve 678 pero no le cree del todo.
Sin embargo reivindica a Carla Chudnovsky porque se gana a Doña Rosa.
Odia a Carlos Kunkel.
Va a ver al Indio, pero a la platea.
Se va de vacaciones a Cuba.
Si es mujer vuelve con ganas de enseñar yoga en las villas.
Si es hombre vuelve con habanos y una boina del Che.
Todos los 24 de marzo saca su foto del facebook en homenaje a los desaparecidos.
Ahora que se aprobó la Ley de Medios tiene una sensación insoportable de vacío.
Sólo se consoló cuando empezó el tema del matrimonio igualitario.
Le cabe mucho Morgado.
No puede entender que si Florencia Peña, Gastón Pauls y Gerardo Romano
bancan al gobierno, no ganemos por el 80%.
Usa antejos con marco negro grueso.
Le gusta más Cristina que Néstor.
Ahora dice que es peronista, pero la única vez que entró a una Unidad Básica fue porque se la confundió con una remisería.
Es “critico” de E.E.U.U. pero puede llegar a encargar cosas de Miami.
Se lo puede encontrar en un bar leyendo el Le Monde Diplomatique.
Le encantaría haber estado exiliado en Paris.
Fue durante unos meses, los sábados a la mañana, a la asamblea de Carta Abierta en la Biblioteca Nacional.
Le encantaría dar una mano “para mejorar la comunicación del gobierno”.
Casi todo lo que piensa se reduce a eso: los problemas de comunicación del gobierno.
Incluso del INDEC, piensa que -en principio- es un “problema de comunicación”.
Si se tiene que afiliar se afilia al partido de Sabatella.
Es probable que no sepa exactamente cómo se llama el partido de Sabatella.
Le encanta discutir en los asados con sus amigos chetos sobre la Ley de Medios.
Su novia, con la que sale hace diez años, los mira a los demás y dice, jocosa, “no lo reconozco”.
Es el hijo de la madre gorila que se hizo kirchnerista.
Trabaja en una productora que hace programas para Canal Encuentro.
Trabaja en Canal Encuentro.
Todo el tiempo le dice a los demás que él es kirchnerista, “pero bien”.
Usa ropa Adidas o Puma.
De lejos, parece un concheto yendo al BAFICI.

Colaboraron: Fernada Puliafito y Leandro Boccaccio

El próximo: El cumpa que siempre saluda con los dedos en V, pero flojitos.

Estereotipos

La mina que está enamorada de Calamaro

Sin comentarios 20 Julio 2010

Cree que Calamaro le canta a ella.
Sueña con drogarse mucho en una habitación del piso 25 de un hotel caro.
Suele estar buena.
Usa anteojos negros casi todo el año.
Odia a la que ama a Arjona.
Fuma Marlboro 10.
Usa All-Star y bandoleras de hilo (posiblemente compradas en Bolivia).
Le encanta que la suban a los hombros en los recitales y filmar con el celular.
Tiene de ringtone un tema de Calamaro (generalmente “Flaca”).
Fue a Machu Pichu.
Viajo al D.F. sólo para ir al Estadio Azteca.
Estudió teatro con Victor Laplace y una carrera humanística en la U.B.A.
Perdió la virginidad en un camping después de un fogón.
Se acostó con el cantante de una banda tributo a Calamaro.
Piensa que Bob Dylan es un mediocre imitador de Andrés.
Para referirse a él dice “Andrés”.
Está dispuesta a entregar su cuerpo a Javier Calamaro, aunque más no sea.
La pone muy cachonda escuchar a Calamaro hablando con tonada gallega diciendo, por ejemplo, “grifo” en lugar de “canilla”, o “pitillo” en lugar de “cigarrillo”.
Veranea en Villa Gesell.
Es capaz de escuchar el disco doble El Salmón de corrido (y después salir diciendo que odia Pinamar y le propone al novio irse a vivir a El Bolsón)
Es moderna.
Usa raros peinados nuevos.
Tiene un tatuaje en la cintura a modo de guarda.
Usa jeans con botas puntiagudas.
Va mucho a la peluquería.
Trata de combinar horriblemente su ropa.
Come muchos Sugus (porque le parece cool).
Tiene un tremendo poster de Bob Dylan en su cuarto.
Y ningún disco.
Si fuera hombre tendría un solo destino: ser el Bebe Contepomi.

Colaboró: Leandro Boccaccio


El próximo: El kirchnerista cool.

Estereotipos

El forro que interviene y da consejos en el asado de otro

3 Comentarios 13 Julio 2010

Te da consejos cuando estás manejando.
Es el único que no aplaude cuando piden “un aplauso para el asador”.
Si va a una parrilla le devuelve la carne al mozo “porque está un poco cruda”, o le recrimina “porque está pasada”.
Es eyaculador precoz.
Cuando se acerca a la parrilla, además de romper las bolas con sus comentarios, te toma el vino.
Pone aire doctoral y pontifica sobre el anaranjado de la brasas antes de poner la carne, las ventajas de salar el vacío antes, o el estado de la polémica en torno a si pinchar o no los choris.
Usa bermudas con medias.
Usa chomba y se la mete adentro del pantalón.
Tiene el celular en un estuche de cuero agarrado al cinturón.
Tiene una mujer a la que odia.
No se amedranta ni en pedo con las miradas amenazantes del asador después del quinto: “mirá que se te puede arrebatar el bife”.
Es cornudo.
Es un sabelotodo, se mete en cualquier conversación y nunca, pero nunca, es capaz de decir “yo de eso no sé”.
Si fue el Nacional Buenos Aires, su nivel de hinchapelotez en la parrilla cobra dimensiones colosales, del estilo: “¿vos sabés por qué crujen los chinchulines?”, o “si le echás sal al asado se desangra, porque el sodio, en contacto con una superficie húmeda y caliente”.
Insiste con el tema de la verdura en la parrilla.
Hace pizza en horno de barro y te dice que un día te va a invitar.
Cuando ve que en la calle le preguntan a otra persona por una calle: se para, escucha, y está esperando el error para corregir inmediatamente al interlocutor.
No hace terapia. “¿Yo a terapia? ¿Para qué, papá?”.
Tiene pánico de enfrentar un psicólogo.
Tiene pánico de enfrentar su ambigüedad sexual.
Te tira la del huevo adentro del morrón como una gran novedad.
Se vanagloria de sus propios asados.
Aconseja con ideas pelotudas del estilo: “si le tirás hierbas a las brasas la carme sale ahumada”.

La próxima: La mina que está enamorada de Calamaro.

Estereotipos

El que baila tango para coger

5 Comentarios 07 Julio 2010

-Usa jeans con zapatos de suela.
-Se anotó en salsa también para coger.
-Dice piropos por la calle.
-Se anotó en Yoga para coger.
-Tiene un tatuaje tribal.
-Se afeita la barba con forma tipo Joaquín Cortez.
-Si es joven, va al gimnasio.
Si es veterano, se tiñe el pelo y más bien le importa poco la panza.
-Se anotó en la Facultad para coger.
-Si tiene entre 20 y 30 le gustan las veteranas, si son recién separadas,
mejor.
-Si tiene más de 40, le gustan las pendejas de menos de 25.
-No escuchaba tango hasta que un amigo le dijo que en las milongas se
garchaba tupidísimo.
-Le encanta contar sus aventuras sexuales.
-Cada vez que sale con una mina la invita a la casa y le cocina.
-No le cocina cualquier cosa, le cocina una pasta con una salsa y todo eso tiene una historia.
-Es un planificador frío del polvo: no hay detalle librado al azar.
-Cuando la mina llega percibe que a un volumen de música funcional suena el disco de tango de… Bebo y Cigala.
-Deja “como al pasar” un par de revistas Rolling Stone en la mesita ratona para que la mina pregunte.
-Tiene la fantasía de que lo van a contratar para ir a bailar tango a Japón, y de paso comerse una buena ponja, si pinta.
-No les da propina a los que bailan en Florida y Lavalle porque “bailan para la gringada”.
-Tiene la discografía completa de Gardel en su i pod.
-Nunca la escucha.
-Le gustan las minas con medias de red.
-Es más bien homofóbico.
-Se considera un romántico.
-Le chifla a las minas desde el auto.
-Les da clases a sus amigos de cómo levantarse una minita.
-Usa camisas de seda y cadenita de oro.
-En ciertos casos, incluso, puede pasar como imitador de Sandro.

Colaboraron: Martin Chiarandini y Moira Parodi, desde La Plata

Próximo: El forro que interviene y da consejos en el asado de otro

Estereotipos

El aficionado al ajedrez

2 Comentarios 03 Julio 2010

- Si tiene comercio, es clavado que se llama Jaque Mate.
- Es homofóbico.
- Fue a “El Colegio” o al Pellegrini.
- Cuando intenta explicar algo hace como que mueve piezas con las manos.
- Tiene panza y tetas por la ausencia de práctica de un auténtico deporte.
- Cuando alguien le habla, dice que sí con la cabeza, con cara de gran entendedor.
- Siempre te hace dudar de sí efectivamente te está escuchando.
- Está peleado con el mundo real y con todos los que lo habitan.
- El mundo le resulta un lugar hostil.
- Es esencialmente solitario.
- Cuando te lo presentan, pone cara de haberle ganado a la Blue Deep.
- Muy en el fondo, quiere algo así como un régimen soviético, que dé al mundo maestros ajedrecistas.
- Juega en chess.com por horas.
- Chicanea a la pantalla si gana.
- Está disgustado con Román Lejtman ya que usó “Jaque Mate” para sus programas y ahora almuerza con Vila.
- Te venden el verso tremendo de la paciencia y del anticipo de movimientos.
- Después los ves en la cancha puteando al 8 hasta morir.
- Generalmente se cree más que los demás.
- Tiene grandes historias de jugadas, aburridísimas.
- Fuma.
- Usa anteojos, que se acomoda todo el tiempo.
- Su salida de sábado por la noche a medida que va creciendo se cierra más en el club de ajedrez.
- Le gusta pescar.
- Le gustan las matemáticas.
- Le gustan los thrillers psicológicos.
- Tiene un padre que a su vez es aficionado al ajedrez.
- Tiene grabado a fuego en su memoria el día que por fin le ganó el primer partido de ajedrez a su padre.
- Le dice padre.
- Nunca se siente más vacío que cuando llega ese momento de imposibilidad de seguir, cuando le hacen tablas.
- También hace sudokus.
- Usa pitucones en los codos de todas las prendas.

Colaboraron: Gabriel Casal, Alberto Carranza, Ringo Bonavena (?), María Esperanza Casullo, Polycarpo, Seba Zirpolo y Mariela Palma.

Próximo: El que baila tango para coger

El Diario

Link al Diario Miradas al Sur
Entrá a Miradas al Sur, diario del suplemento jóven Ni a Palos



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