Entrevistas

“Es muy importante tener huevos artísticos y no ser demagógico respecto al público”

0 Comentarios 07 Enero 2010

“Es muy importante tener huevos artísticos y no ser demagógico respecto al público”
- ¿Cuál es tu identidad?
- Hace poco pensaba sobre cuando uno tiene un padre de un país y otro de otro, ¿qué es uno al final? Y yo creo ser enteramente las dos cosas. Soy enteramente argento y también tengo un montón de cosas gringas incorporadas. También recuerdo una frase que me parece muy cierta que es que uno es de donde pasó la adolescencia, los primeros amores, las primeras grandes decisiones, las primeras rutas que uno va eligiendo. Así que yo diría que sí, que soy muy de acá en ese sentido, con el plus de haber sido criado por una madre soltera argentinísima, aunque haya sido en Estados Unidos, al inicio de mi existencia, hasta los doce.
– Naciste en Alaska, viviste en San Francisco, ¿qué recuerdos tenés de la infancia?
- De Alaska tengo un recuerdo blancuzco literalmente porque viví solamente hasta los cuatro. El año que viene voy a volver con mi hermana y mi viejo para entender por qué soy tan marciano en algunas cosas. Lo que más recuerdo hasta los doce es San Francisco, donde viví desde los 6 hasta los doce en los setenta. Tuve un infancia muy hippie, además mi vieja se separó de mi viejo cuando tenía 5 años y se casó con un mexicano muralista, todo lo contrario a mi viejo que era un Homero Simpson, progre, pero muy gringo. Entonces en mi casa ya había mucho castellano, amén de que mi vieja siempre tuvo discos de Violeta Parra, de Mercedes Sosa, de Tita Merello. Estaba muy presente la música argentina.
– En lo musical, ¿cómo confluyó todo eso? Porque vos también tenés temas con giros muy tangueros y a la vez tenés baladas en inglés.
- No me siento muy diferente de cualquier persona del planeta  respecto de la música que andaba circulando en los años setenta y ochenta, aunque por ahí con la excepción de tener a esta vieja que era muy melómana, que escuchaba la chanson francesa, que escuchaba música caribeña, que investigaba la música Tahití, hawaiana… había una amplia gama de música en casa, además de lo que se escuchaba en la época. Uno no podía cerrar los oídos. Recuerdo escuchar a Cat Stevens o la incipiente música disco, como That’s the Way (I like it) de KC and the Sunshine Band. Me acuerdo cuando escuché por primera vez Here comes the sun de Los Beatles en un auto a los cuatro años. Mi mejor amigo a los siete años, que tenía  un afro enorme, me dijo “tenés que escuchar esto” y me dio un disco de los Jackson 5. Así que obviamente escuchábamos de todo. Fito Páez dijo que los argentinos teníamos una ventaja porque escuchábamos a Piazzola y además a Thelonious Monk. Es verdad que el argentino tenía la invasión británica y yanqui, y a la vez tenía todo lo local, que es muy fuerte.
- Así como te acordás la primera vez que escuchaste Here comes the sun, ¿qué otras canciones tenés incorporadas desde la infancia?
- Un poquito más de grande recuerdo Moon Shadow de Cat Stevens o Se dice de mí de Tita Merello. Lo curioso es cómo el tiempo depara relecturas de las cosas. Yo tengo la teoría -un poco jodona- que en realidad el infinito no existe y que en los agujeros negros hay una especie de membrana en la que rebota el sonido y a los 20 años siempre vuelve y hay revivals. Es curioso cómo vuelve la música y cómo vuelve de algún modo pre digerida. Como que ya entendemos más cosas respecto a clásicos. Para mi cumpleaños me compré muchos discos para bailar y entre ellos uno de los Bee Gees. De chico me daba cuenta que era un producto un poco grasa con cierto éxito. Ahora escucho los arreglos y tenían cosas increíblemente lindas. Y muy bien producidas. Entonces, el tiempo a uno lo lava de cierto prejuicio y vas a lo llano. Estás más libre.
- ¿Cómo ves la escena musical ahora?
- La veo muy rica. Descreo mucho de los comentarios como “no hay compositores como antes”. Me parece que cada día hay más compositores y buenos. Y como en todo, hay muchos malos, a los que no se entiende cómo les va bien.
- ¿De esta década qué escuchas?
- A nivel local surgieron un montón de cosas de gente nueva y de gente que ya estaba. Hay cosas buenísimas desde Miranda! a Juana Molina, a Leandro Aristimuño o Gabo Ferro. Hay mucha gente nueva que está arrancando. Yo creo que faltan artistas con más arrojo artístico en el sentido que les nefregue un poco más el qué dirán. Creo que el medio mismo hace que los artistas caminen sobre cáscaras de huevo, los pone en un lugar medio jodido en el que el artista tiene que ser muy cuidadoso con lo que hace y eso es una cagada. Uno tiene que ser cuidadoso y hacer lo que ama, pero si vas a ser cuidadoso con los demás y hacer lo que supuestamente esperan que vos hagas, el arte se desbarranca. A mí me parece que es muy importante tener huevos artísticos y no ser demagógico, sobre todo con respecto al público. Mucho menos ser demagógico con respecto a la crítica, porque eso sería tristísimo. Pero bueno, eso es muy humano también, todos queremos ser queridos. Y los artistas empezamos queriendo ser unánimes y después -cuando nos va medianamente bien- queremos ser anónimos. Pero vuelvo a lo del tiempo. Creo que el tiempo dictamina las obras. Es lindo ver cómo perdura una canción.
- ¿Y qué te gusta de afuera?
- Yo escucho de todo. Me pueden gustar cosas de Kylie Minogue o cosas de The Killers. Y después hay cosas como Radiohead, que para mí están sobrevaluadas. Me gusta mucho pero creo que a veces hay un infle respecto a ciertas bandas. Me parece que hacen un lobby para la unanimidad que no les hace falta. Es el mismo lobby de U2. A Bono lo respeto mucho pero esa demagogia de ponerse la camiseta de Brasil cuando va a Brasil y la de Argentina cuando va a Argentina, me da un poco de escozor. La cosa de sacarse fotos con Presidentes es una cosa muy loca que empieza a pasarle a los artistas cuando empiezan  a llenar estadios, desde Shakira a Bono. Empiezan a abrazase con gente del poder, porque ellos sienten ese mismo poder y quieren tener algo parecido. ¡Vuelvan, son artistas, no son políticos!  Relájense, vuelvan a la música, vuelvan a romper los esquemas por el lado que les sale bien.
- El otro día entrevistábamos a Copani y pensábamos que el tipo aún perdiendo mucho, no deja de bancar a este gobierno, incluso en momentos en los que parecía que el barco se hundía, ¿no ves nada valorable en eso, mientras sea genuino?
- ¡Pero desde ya! Por supuesto que sí. Es muy fácil juzgar y yo no quiero pecar de eso. Yo hablo más de una actitud que de personas puntualmente. Hablo del cantante Indie Folk que quiere seguir teniendo buenas críticas entonces va a ser un cantante Indie folk treinta años de su vida y nunca va a dar un paso en falso porque si lo da se le cae la estantería o se le cae lo que necesita para seguir, o del tipo que llena estadios y va a saludar a Mandela y quiere sostener eso. Eso es muy triste. Pareciera que el lugar del cantautor tuviera de ser de una cierta solemnidad y yo tengo como una lucha encarnizada contra la demagogia en la que uno puede caer, como decirle a la gente lo que supuestamente quiere escuchar, hasta el lugar del “cansautor” que va produciendo su propia celda artística, donde no arriesga. Y hay un montón de sensaciones ambiguas, extrañas, contradictorias que nos pasan a todos, que son fascinantes y que vale la pena también experimentar en la canción. A esa rareza de sensaciones hermosas apunto yo. Es muy importante sorprender, porque ahí es cuando la canción tiene posibilidades de perdurar. No es la búsqueda de una  falsa eternidad ni mucho menos, sino la satisfacción de entender que relataste un tiempo en un momento que evidentemente es algo que sucede y que va a suceder. Uno pinta su tiempo y la canción va a ser atemporal . Y los artistas tienen eso. Una vez un periodista decía que todos los artistas tienen un tiempo de 3 o 4 años que toman el pulso de lo que la gente quiere y saben perfectamente el momento, la temática y el ritmo. Y de golpe, se va. Los buenos compositores vuelven a tenerlo, como Charly, que cada tanto mete un gol y hace una canción que vos querés cantar.
- ¿Te da miedo perder esa sintonía y no poder volver?
- Sí pero no como un panic attack. Eso sería sentir en mi fuero más íntimo como una duda respecto a la posibilidad de sorprenderme. No tengo ese temor. Por suerte soy muy honesto conmigo mismo en cuanto a que quiero sorprenderme desde lo musical primeramente, y luego la temática que acompaña a lo musical. Mi primer idioma para mí es la música. Y después de tararear la melodía, te das cuenta cual es el mood, el estado de ánimo de la canción, y te sale la letra.
– ¿Cómo fue la experiencia de hacer el libro con Liniers?
-Linda, la verdad que fue un regalo. Una experiencia muy linda gracias a Daniel Divinsky, el legendario editor de Ediciones La Flor. La verdad que nunca pensé que me iba a ir de gira con un libro.
- ¿Cómo ves al país? ¿Ves que estén pasando cosas interesantes?
- Obviamente estoy muy de acuerdo con muchas cosas que está haciendo este gobierno. Más allá de la tentación de la perpetuidad en el poder, que siempre es un peligro. Es lo único que me da miedo. Pero entre lo que está y lo que podría llegar a venir, me quedo con lo que está.
- ¿Qué piensa tu parte gringa de Obama?
- Viniendo de padres muy socialistas -mi viejo gringo era muy anti Vietnam y muy progre- hay un dejo de esperanza respecto a él y a lo que pueda cambiar. Pero con la conciencia de que está frente a un gran paredón de personas aferradas a otra cosa que no se la van a hacer fácil. Lo del premio Nóbel fue ridículo y una presión poco oportuna. Es una movida bastante triste.
- ¿A qué le decís Ni a palos?
- A la demagogia, a decirle a la gente lo que quiere escuchar.

Compartí tu punto de vista

Posteá un comentario

El Diario

Link al Diario Miradas al Sur
Entrá a Miradas al Sur, diario del suplemento jóven Ni a Palos



NiaP en PDF

Ediciones digitales de la versión impresa





Estereotipos



Facebook Fans


Redes

En Google

En Facebook

twitter


insignia



©opyleft putoelquelee 2010 Ni a Palos.

Creative Commons License